Aprovechando los periodos sensibles, el juego heurístico

Muchas veces detectamos que los peques han aprendido a hacer alguna actividad y lo repiten constantemente, es el caso de la pequeña O que desde hace un tiempo lo que más le gusta es guardarlo todo.

Cuando su hermano saca algún juego, ella sólo quiere volver a meterlo en su caja. Me hace mucha gracia como el mayor saca por ejemplo los animales o los coches para jugar con ellos y ella por detrás va guardándolo uno tras otro en su sitio. Incluso si tiene abierto algún cajón de casa va metiendo todo lo que encuentra por el suelo según va gateando.

 

Esto María Montessori lo describió como “periodos sensibles” que se caracterizan por la facilidad que posee el niño en un momento dado para adquirir ciertas habilidades. Y ocurre con muchas cosas como con el inicio del aprendizaje a la lectura cuando el niño muestra interés por conocer las letras, o la retirada del pañal cuando el niño descubre el wc y tiene interés por usarlo por ejemplo, entre muchos otros.

¿Y qué podemos hacer los padres? Pues aprovechar estas ventanas de oportunidad en los que los niños están abiertos a estos aprendizajes, para explotarlo al máximo y aprovechar su interés y concentración en determinadas actividades, que en ese momento le interesan.

Por ello, pensé que lo mejor que le podía ofrecer en este momento era juego heurístico, que consiste en prepararle cestas de distintos materiales para que ella pueda explorar, manipular, apilar, organizar, clasificar, aunque al principio solo los meterá y sacará poco a poco irá avanzando hasta clasificar por tamaños o formas.

Cualquier material del día a día nos puede servir para realizar la actividad (tapones de corcho, tapas de botes, rollos de papel higiénico, mono dosis de café, rulos del pelo, castañas o nueces, pinzas de ropa, conchas y caracolas, palos de helado…)

El juego heurístico tiene múltiples beneficios como desarrollar sus capacidades cognitivas (comprender, relacionar, conocer…), fomentar la imaginación y creatividad, favorecer las capacidades perceptivas de los 5 sentidos, ayuda a tomar conciencia de la gravedad y equilibrio, construye las primeras relaciones lógico-matemáticas entre otras.

Y como decía María Montessori, intentamos que el papel del padre/madre sea el de seguir al niño, observando su comportamiento y ofreciéndole los estímulos necesarios para que cada niño aprenda a su manera, a su ritmo.

 

Rocío

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