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¿Aún no duerme del tirón?

Ya hemos hablado muchas veces de las famosas frases que escuchamos las madres durante nuestra crianza, y si tuviéramos que hacer una lista no podría faltar las de ¿Aún no duerme del tirón? o ¿aún duerme con vosotros? de la mano del «le vas a mal acostumbrar» o «no le vas a sacar de la cama nunca»

El sueño es algo madurativo en los niños, que tal y como explica muy bien Rosa Jové en su libro pasa por distintas fases.

Fuente: Libro Dormir sin Lagrimas. Rosa Jové

Por ello durante los primeros meses es habitual que tengamos un bebé bastante dormilón, (aunque siempre hay excepciones, claro! jejej).

En mi caso aunque M no dormía apenas por el día a partir del mes aproximadamente empezó a dormirse a las 21horas y a aguntar sin despertarse hasta las 5am aproximadamente. Mientras que con O fue diferente, ella nació muy pequeñita y mamaba de forma más regular, y aunque ella si dormía más por el día por la noche seguía despertándose cada pocas horas para comer.

Pero ya sabemos que cada niño es un mundo, y aunque venga de los mismos padres, su hermana en cambio nunca ha hecho sesiones tan largas de sueño, y era habitual que se despertara cada 2 horas para mamar.

A los 4 meses se suele notar el primer gran cambio en el sueño del niño, en el que empieza a despertarse más por la noche. Esto es debido a las fases REM del sueño, que van «incorporándose» poco a poco hasta llegar al sueño de «adulto»

Durante esta etapa, el inicio del sueño es más ligero hasta que se vuelve profundo y es más fácil que se despierte si le echamos a la cuna rápidamente.

Esto se suele confundir con que el niño se queda con hambre y por eso se despierta más, y es ahí cuando empezamos a oír las recomendaciones de que le demos biberón por la noche que le va a ayudar a quedarse más lleno y dormir mejor, o incluso a empezar con los cereales, aunque la recomendación sea no introducir ningún alimento hasta los 6 meses.

Al igual que un adulto descansa peor cuando hace una cena copiosa, y una peor digestión.

Es por ello que los niños no necesitan comer más antes de irse a dormir, para aguantar más horas dormidos. Sino que es un proceso madurativo que irán adquiriendo poco a poco, y que si nos informamos sobre ello, nos ayudará a entenderlo mejor y a aceptarlo y no enfadarnos con ellos cada vez que se despierten.

Es cierto que las noches son muy cansadas, que todo el mundo necesitamos dormir ciertas horas del tirón para poder seguir funcionando. Por ello la importancia durante los primeros meses de que «paremos el mundo» y descansemos cuando lo haga nuestro bebé.

Además de la parte más fisiológica, luego hay otra más psicológica o emocional, y es que los niños necesitan tener cerca a su figura de apego para sentirse seguros, y que les aporta mayor tranquilidad.

Hace pocos meses que están en este mundo, durante sus primeros 9 meses han estado sin salir de la barriga de su mamá, con todas sus necesidades cubiertas, protegidos, alimentados y calientes, y al salir al exterior se encuentran con un mundo nuevo que descubrir, una temperatura a la que adaptarse, un montón de ruidos que les puede alterar… y es normal que esto les cause cierta inseguridad.

Muchas veces oímos a mamás que cuentan que si el niño duerme con ellas no se despierta en toda la noche, pero que es ponerle en su cuna o cama y no para de despertarse o íncluso de llorar. Yo siempre pongo el mismo ejemplo, y es que yo no dormiría igual en medio de una selva rodeada de animales feroces que en mi casa. Ellos no saben lo que hay alrededor, pero si su ma-pa/dre está cerca se sienten protegidos y seguros. Y es que ya hemos dicho muchas veces que la teta no es solo alimento, sino también consuelo y muchas otras cosas más.

Por ello desde la crianza respetuosa se aboga por la lactancia, el colecho o el porteo, como la mejor forma de que nuestro bebé de forma progresiva pueda familiarizarse con el mundo exterior.

Poco a poco irá adquiriendo la confianza que necesita, al principio sin separarse de su figura de apego. Y así poco a poco, pasito a pasito, el estará preparado para enfrentarse cada vez con menos ayuda o apoyo hasta llegar a hacerlo solo.

Y aunque a veces parece muy lejano, llega el día en el que ellos están preparados para dormir solos, para alimentarse solos o para andar solos, ya que se trata de un proceso madurativo que todos los niños antes o después acaban consiguiendo.

Rocío

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