Cómo estamos viviendo nuestra segunda lactancia (2ª Parte)

Desde el inicio los segundos embarazos suelen ser totalmente diferentes a los anteriores, principalmente porque todo tu tiempo está dedicado a tus hijos mayores.

Lo mismo pasa con la lactancia, así como con muchos otros cuidados y preparativos del segundo bebé, cuentas con experiencia previa, y eso nos da seguridad y tranquilidad. En cambio surgen otras preocupaciones relacionadas con la adaptación de la familia con el nuevo miembro, principalmente del hermano mayor cómo llevará eso de “compartir a sus padres”.

Llegas a la segunda maternidad con la seguridad de que “ya sabes” y es cierto que eso facilita mucho las cosas y te ahorra muchos quebraderos de cabeza, pero no significa que todo sea tan fácil. De hecho en esta segunda lactancia he coincidido con madres, con las que también viví mi primera maternidad, y he visto más casos de mastitis y otras complicaciones de la lactancia que en las primeras no tuvieron.

Por suerte mis dos hijos han sido partos naturales, lo que ha favorecido que nada más nacer pudiéramos hacer piel con piel y rápidamente se engancharan al pecho, lo que facilita muchísimo las cosas.

Pero en el caso de O “los agobios” vinieron pasadas unas 12 horas aproximadamente. Como le pasó a Arantxa y nos contaba en su post anterior, yo también tenía una pequeña “bella durmiente“.

Una de las cosas que más nos preguntamos las madres es si debemos despertar o no a los bebés para comer. Es cierto eso que dicen que el dormir alimenta, y que no es necesario despertarlos. Pero con un bebé que todo el embarazo ha estado por debajo del percentil 10 y que ha nacido con 2500kg muy justitios, como era el caso de la pequeña O yo soy de las que prefiero prevenir que curar, y me daba mucho miedo que se deshidratara en pleno mes de agosto o pudiera tener una “hipoglucemia” si pasaba muchas horas sin comer, por lo que hasta que llegamos a los 3kg si estuve más pendiente de no pasar las 3horas, luego ya me fui relajando.

Y a pesar de que contaba tanto con experiencia previa en lactancia, como con la formación de Asesora de Lactancia, me agobiaba mucho que pasara más de 2 o 3 horas sin mamar, y sobre todo que no se despertara. Le desnudaba, le tocaba los pies, le cambiaba el pañal, le acercaba al pecho… y nada, nada hacía que se despertara, así me podía pasar hasta las 4 horas entre tomas y me agobiaba mucho. Tenía claro que no quería darle biberón, pero si me planté sacarme leche y probar con el sistema dedo-jeringa, pero finalmente no hizo falta y al final siempre se despertaba en ese margen de 4horas aproximadamente.

Luego llegas a casa, en plena revolución hormonal, deseando ver a tu hijo mayor que también te necesita, después de casi tres días fuera. Pero coincide con la subida de leche y al igual que la vez anterior tuve mucha ingurgitación, y aunque esta vez no me pillaba de sorpresa me agobié más. Era una niña más pequeña y adormilada que su hermano, comía menos y me vaciaba menos el pecho, por lo que tarde más días en que bajara la inflamación. Esto también dificultaba jugar con mi hijo mayor al tener el pecho dolorido, inflamado y con molestias.

Pero a los pocos días ya está superado, y te enfrentas a nuevas situaciones con el hermano mayor, al principio se les hace difícil verte todo el día dedicada al “recién llegado” con la teta fuera, y que no puedas dedicarles a ellos tanto tiempo.

Por suerte tuvimos a papá en casa mes y medio de vacaciones, por lo que hizo más fácil la adaptación ya que así M siempre tenía a alguien a su disposición para jugar o atenderle, pues en esta edad las esperas las llevan fatal.

Pero cuando papá volvió a trabajar tuvimos que adaptarnos todos, y desde que le recogía antes de comer en la guarde hasta que llegaba su padre a última hora de la tarde eran muchas horas en las que tienes que atender sola a dos niños que te necesitan. Entonces como decía Arantxa en su post hemos hecho de todo para atender a los dos, aunque en mi caso lo más socorrido eran siempre los cuentos que a M tanto le gustan.

También tuvimos la suerte de que la pequeña a diferencia de su hermano hasta los 4 meses fue bastante dormilona, por lo que entre toma y toma me permitía seguir atendiendo a su hermano casi en exclusividad.

Despues empezaron a llegar las famosas “crisis de lactancia”, y aunque crees que esta vez ya sabes todo no es así, y vives tanto la lactancia como sus crisis diferente como ya os contamos en otro post.

Y cuando parecía que la situación ya estaba un poco más estable, la pequeña O ya tiene 4 meses y duerme menos, empieza a pedir más atención, a pasar más horas despierta  y M a entrar más aún en plena aDoslescencia como ya os conté en otro post.

Está claro que las primeras lactancias pueden ser más difíciles por la novedad, la incertidumbre, la falta de información y de ayuda que nos encontramos en muchas ocasiones, pero en las segundas lactancias juega un papel importante los hermanos mayores y el tiempo de dedicación que ambos necesitan, pero al final se puede, te adaptas, te organizas, cambias las rutinas y aquí estamos con 10 meses de lactancia y un aDoslescente en estado puro.

Pero los meses pasan, las tomas de teta son más cortas y el hermano se acostumbra a la nueva situación, solo es cuestión de tiempo, de paciencia y de mucho amor.

Rocío

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