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Como fomentamos la autonomía en casa con los más pequeños

Siempre he tenido claro que quería que mis hijos de mayores fueran autónomos y responsables, dos cualidades que considero que son muy importantes y les ayudará en su vida adulta.

Hace unas semanas pudimos asistir a un taller de Disciplina Positiva de Vanessa Gangoso, el cual nos encantó, y que empezó con una pequeña dinámica donde los padres asistentes hicimos una lista de las cosas que «odiábamos» de nuestros hijos, y posteriormente otra lista con las cualidades que nos gustaría que tuvieran nuestros hijos cuando tuvieran 30 años.

Me resultó muy curioso observar que la mayoría de las cosas que odiábamos eran precisamente las que les daban autonomía a nuestros hijos, como por ejemplo que quieran llevar el plato a la mesa y lo tiren, que se quieran vestir ellos solos y nos hagan llegar tarde o que nos sienta fatal que nos digan «NO». Pero luego queremos adultos responsables, autónomos y que sepan decir «NO», pues eso hay que entrenarlo desde pequeños.

Con el inicio de la lactancia materna los bebés ya tienen la primera oportunidad de tomar decisiones, la lactancia es a demanda y es el propio bebé quien debe ir regulándose tanto en el número de tomas como en la cantidad de leche que tomará y poco a poco empezará a conocer las sensaciones de hambre y saciedad.

Más tarde con el inicio del BLW también seguimos trabajando esta autonomía empezamos realmente a dar autonomía a nuestros hijos, ya que sigue siendo el bebé quien decide la cantidad que toma y qué alimentos tomará de las distintas opciones saludables que les ofrezcamos.

Hay quien piensa que para qué debemos dar autonomía a nuestros hijos, que aún son muy pequeños para elegir y que prefieren ser los padres los que tomen las decisiones por ellos. Pero luego nos encontramos con niños de 15 años pidiéndonos desde el sillón hasta un vaso de agua y no colaborando en nada o no teniendo capacidad de tomar decisiones.

A día de hoy a M le encanta elegir su ropa, y en casa no le ponemos ninguna pega, pues consideramos que es una oportunidad más de darle autonomía además de personalidad.

Es cierto que ellos siempre elegirían su ropa favorita, pero por ello les vamos dando opciones, les vamos guiando o incluso podemos negociar usarlo en otro momento y ahora ponerse esto otro. Si vamos arreglados pues le damos a elegir entre las prendas de arreglar o si va al colegio entre las prendas más cómodas que usa para ello. De esta forma él también poco a poco va sabiendo cómo vestirnos para cada ocasión, y estoy segura que en poco tiempo no tendré que darle opciones y que él será totalmente autónomo para saber qué ropa ponerse según la ocasión.

También es importante adecuar el armario, ponerlo a su altura y colocado de tal forma que pueda verlo correctamente. En nuestro caso nos ha ayudado poner en práctica el método Marie Kondo, con el fin de poder ver mejor toda su ropa, y él está encantado!

Pero en el día a día nos encontramos con un montón de oportunidades en los que podemos ofrecer a nuestros hijos la posibilidad de ser un poco más autónomos, algo que creo que agradeceremos con el tiempo, y que además a ellos les da mucha autoestima y seguridad en ellos mismos.

Tirar algo a la basura, echar al cesto de la ropa sucia la ropa que nos quitamos o ayudar a poner la mesa son algunas de las actividades que pueden hacer nuestros hijos desde muy corta edad y así poco a poco trabajaremos su autonomía y responsabilidad.

Para ello también nos ha ayudado mucho la torre de aprendizaje, como ya os contamos en otro post, que les ha ayudado a mis hijos tanto a su aseo diario como a coger cosas que están fuera de su alcance.

Puede parecer una perdida de tiempo, incluso puede desquiciarnos que se tire el vaso de leche por la mañana cuando llegamos tarde o que por elegir la ropa o vestirse solo lleguemos tarde al colegio. Pero muchas veces es cuestión de que los padres nos organicemos adecuadamente y permitirles también que si han tirado algo ellos mismos puedan solucionarlo.

Optar quizás por elegir la ropa por la noche, o levantarnos con tiempo suficiente para gestionar esos posibles accidentes de última hora. Y si nos sobra tiempo pues siempre siempre podremos jugar o leer un cuento antes de ir al colegio, que nos ayudará a todos a coger fuerzas para empezar el día.

 

Rocío



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