Donando amor

Cuando Arantxa y yo decidimos formarnos como Asesoras de Lactancia con eDuLacta, en mi caso, mucha gente de alrededor no lo entendía.

Hacer un desembolso para un curso que en principio “no necesito”. Por un lado llevaba más de 18 meses dando de mamar a mi bebé, por lo que se supone que ya sabía lo que tenía que saber de lactancia, y por otro porque profesionalmente ni me dedico a ello ni soy personal sanitario.

Pero yo tenía claro que está formación podía ser de gran ayuda, hay mucha desinformación en este tema y para mí la lactancia es algo muy importante para ambas partes. Con esta formación tendría las herramientas necesarias para ayudar a otras mamás, amigas, conocidas o familiares que puedan necesitarlo.

Conozco muchas lactancias dolorosas, sacrificadas, fracasadas… y considero que una lactancia no debe ser así, sino una experiencia agradable y satisfactoria y a veces sólo se necesita un poquito de ayuda e información.

Estoy cansada de oir mitos sobre la lactancia o dudas sobre nuestra capacidad de alimentar a nuestros bebés, y como Asesora complemento mi experiencia con el conocimiento, para poder derribar estos mitos, a quien realmente esté interesada en alimentar a sus bebés con lactancia materna.

Y hace unos días me pasó algo que va mucho más allá de la asesoría y que sólo la satisfacción de ayudar a esta mamá ha merecido la pena.

Yo llevaba semanas preparando mi banco de leche para O, pues mi vuelta al trabajo estaba prevista para mediados de enero. Pero unas semanas antes me reuní con mi empresa y finalmente no me voy a incorporar y me quedaré una temporada con mi niña y obviamente no la llevaré a la guardería por el momento.

Entonces me llama mi profesora de Pilates de embarazo y postparto para preguntarme si conozco algún banco de leche. Habían ingresado a una chica con apendicitis y tiene un bebé de 6 meses de lactancia materna exclusiva que no acepta la fórmula. En el hospital le han dicho que el antibiótico no es compatible con la lactancia y tanto madre como bebé están muy agobiados y pasándolo mal.

En España sólo hay 11 bancos de leche, y ninguno en nuestra ciudad ni en toda la Comunidad Autónoma. Además, los que existen en España están destinados a prematuros y neonatos que por prescripción medica necesitan leche materna. Entonces, ¿qué se haría en estos casos? Pues buscarnos la vida, ofrecer distintas leches o incluso cereales, o probar y probar hasta que el bebé por supervivencia coma algo.

Entonces me acuerdo que tengo el congelador lleno. Quizás le llegue para 2 ó 3 días, y sin pensar mucho más, se lo ofrezco.

Al rato me llama la chica muy agradecida y coordinando la entrega de leche para llevársela un familiar inmediatamente a su bebé que no para de llorar.

Aprovecho para recomendarla hacer extracciones de leche con la misma frecuencia que lo hacía su bebé, con el fin de no disminuir demasiado la producción y no tener congestión en el pecho o incluso una mastitis.

Le recomiendo comprobar en www.e-lactancia.org la compatibilidad de los medicamentos que le están poniendo, pues hay mucha desinformación y muchas veces por “no pillarse los dedos”, por sistema dicen que no es compatible. La mamá pide la lista de medicamentos y resulta que sólo es un antibiótico lo que le están suministrando (Augmentin) y tal y como me imaginaba SÍ ES COMPATIBLE.

Me parece increíble la facilidad que tienen muchos médicos de cargarse lactancias. Si no lo saben con seguridad, ¿no pueden informarse? No todas las madres conocen esta herramienta, y en este caso, si no le hubiera informado probablemente hubiera sido un destete traumático para ambas partes.

Al día siguiente le pregunto si va a dar de mamar a su bebé en el hospital y me dice que no se lo aconsejan. Le digo que valore ella lo mejor para ambos, que el único inconveniente que puede haber es la posibilidad de riesgo de virus y contagios que hay en un hospital, pero quizás pueda bajar ella a una sala de espera o algún otro lugar para relajadamente estar con su bebé, pues ambos lo necesitan.

Lo habla con el hospital y finalmente le ofrecen la sala de espera del Área de Pediatría, que además al ser fin de semana no pasan consulta.

Y después de todo esto me pregunto ¿no podían haberle dado ellos estas soluciones? Si la madre no se mueve y se informa ¿qué hubiera pasado?

Finalmente la mamá salió del hospital y continuó con su lactancia felizmente.

En mi caso me llevo una gran experiencia, una bonita historia y la satisfacción de haber brindado mi ayuda a esta mamá cuando más lo necesitaba, donándole mi oro líquido, compartiendo mi amor.

Mañana podré contar a la pequeña O que tiene un hermano de leche!! 😉

 

Rocío

5 comments

  1. Mercedes García says:

    Qué historia más tierna y a la vez dura, porque sin un adecuado asesoramiento por tu parte probablemente se podrían haber cargado una lactancia sin razón. Has evitado sufrimiento a la madre y al niño, que no es poco. Está claro que la clave es la formación y en su defecto la información que alguien bien formado te pueda aportar. Bien por ti!!

  2. Pilar Martínez says:

    Qué suerte ha tenido esta mamá de contar contigo! y no sólo por la donación de leche, sino porque la has ayudado a que consiga hacer lo que ella quería: que es amamantar a su bebé.
    ¡Me siento orgullosa como una mamá gallina! jaja

    • admin says:

      Efectivamente la donación es sólo una anécdota, lo mejor fue que pudiera continuar su lactancia.
      Gracias sí mami gallina!!😂😂

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