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El destete nocturno de L

Como contaba Rocío en el post anterior de su destete nocturno de O, cuando tienes a tu bebé recién nacido y tu única preocupación es que consiga un buen agarre y se alimente bien, el destete te parece tan lejano que ni se te pasa por la cabeza. Aunque sea tu segundo bebé y ya hayas vivido toda la película anteriormente.

Mi lactancia con L ha tenido momentos bastante complicados como os he ido contando por aquí. La vida te trae situaciones para que sigas aprendiendo y aunque ya llevaba una lactancia de 26 meses a mis espaldas, con L cada mes que cumplía era un mes más que seguíamos compartiendo este vínculo tan especial.

Varias obstrucciones, una mastitis, perlas de leche de repetición… los primeros 6 meses fueron una auténtica montaña rusa, pero los superamos y tras mi incorporación al trabajo, cuando ella tenía casi 10 meses, también se convirtió en nuestro refugio y nuestro tiempo especial. Ella estaba en plena crisis de separación y la teta fue nuestra aliada para encontrar consuelo y alivio.

Después vinieron las noches de los dientes (esos que algunos pediatras dicen que no duelen), y la teta siguió siendo la forma más fácil para que ella se calmara y las dos pudiéramos descansar. Con L han sido noches aisladas las que hemos pasado en vela aunque también las ha habido, y gracias a la lactancia han sido más llevaderas.

Pasó el tiempo, llegó el verano y la falta de descanso me pasó factura. Fue la primera vez que me planteé el destete nocturno. La salida de los dientes sumada al calor puede ser bastante fastidiosa pero para mí es fundamental cuando planteo el destete que el niñ@ sea capaz de entenderme cuando le explico, y L aún no estaba preparada.

¿Quiero decir con esto que hay que esperar siempre hasta una determinada edad? No, ni mucho menos. Cada diada mamá-bebé debe decidir sus tiempos. Pero la forma de afrontarlo será diferente según la edad que tenga el niño y sus necesidades, y hay que tenerlo en cuenta a la hora de tomar la decisión.

Pasó el verano y durante el otoño volví a sentir que no quería seguir con las tomas nocturnas. L se despertaba una o dos veces a mamar durante la noche y sentía que ya no me apetecía y que había llegado el momento de pasar a otra etapa.

Además, ella también había madurado y ya era capaz de entender prácticamente todo lo que le decíamos y de expresarse con su vocabulario especial a los 20 meses. Si recordáis es prácticamente a la misma edad que hice el destete nocturno con A, pero aunque con muchas similitudes, esta vez ha sido diferente.

Con otro niño en casa que necesita descansar por las noches para ir al cole por las mañanas no podía plantearme hacerlo durante el curso, así que pusimos fecha para las vacaciones de Navidad y el mismo día que nos dieron las vacaciones empezamos. Antes de ir a dormir le expliqué que la teta durante la noche necesitaba descansar e iba a estar durmiendo y que mamá le iba a ayudar a dormir sin la teta.

Los primeros días ella seguía a lo suyo y cuando le preguntaba qué hacía la teta por las noches decía que AAMM (en su jerga, comer) pero después de 3 noches de enfados y consuelo en brazos, lo asumió y empezó a responder SSSSS (en su jerga, dormir).

Después de 3 noches duras, siguieron 10 días de calma y descanso y parecía que todo había pasado. Yo estaba alucinada con lo fácil que había sido porque con A fueron unas 3 semanas de acompañamiento intensivo hasta que lo superó. Pero las vacaciones se terminaron y con mi vuelta al trabajo L volvió a pedir su toma de media noche…

Ya no quería volver atrás después de todo el camino andado así que cogí fuerzas y me dispuse otra vez a consolar, acompañar y calmar a mi pequeña. Muchos brazos, alguna canción, vasos de leche calentita y sobre todo, mucha paciencia para estar ahí para ella. Era mi decisión, le estaba quitando algo que ella adora por lo que tocaba ser la parte serena en este trance. Y tras varias noches movidas con su padre siempre al lado acompañándome y haciendo algún quite (cuando mi paciencia flaqueaba), poco a poco en 5 ó 6 días volvimos a la calma.

Seguía habiendo despertares pero con unas palabras y un abrazo L ya era capaz de volver a dormir y nosotras seguimos disfrutando de nuestras tomas diurnas, espero que todavía por mucho tiempo 🙂

Si te preocupa el destete de tus hijos, o estás viviendo esta etapa, no puedes perderte el taller de destete que daremos el próximo sábado 7 de marzo en Ubuntu, donde te contaremos muchos más detalles y trucos para hacer este proceso más sencillo y ambos podáis guardar un bonito recuerdo de esta etapa.

Arantxa

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