El parto de M

Cuando te quedas embarazada, uno de los temas que se convierten en una de tus mayores preocupaciones es el parto, incluso para muchas mujeres se convierte un un miedo, un temido momento que te va creando más ansiedad según se acerca la fecha.

En mi opinión creo que es todo lo contrario, quizás porque intento ver las cosas de forma positiva, y veo como el parto un día grande en el que te despides de tu embarazo y comienzas una nueva etapa con tu pequeño. Claro que es un día duro, pero como quien se prepara una maratón durante meses y llega el gran día. Creo que es importante cambiar la forma de ver las cosas para poder afrontarlas con éxito.

En mi primer embarazo sentí aquello que llaman y que ahora está muy de moda, el famoso “empoderamiento de la mujer”, tuve un embarazo estupendo y yo me sentía llena de energía, como una “Súper Mujer”. Me preparé mucho para la llegada del esperado día de parto y creo que la preparación tanto física como psicológica fue muy importante.

Como ya contamos en nuestros vídeos de preparación al parto que tenéis en nuestro canal, durante nuestros embarazos, tanto Arantxa como yo hemos ido a clases de Pilates, lo cual nos ha servido para ayudar al cuerpo a prepararse para ese día. Además dentro de esta preparación física también hemos realizado sesiones individuales de pareja con la profesora donde nos ha enseñado diferentes posturas tanto de dilatación como de expulsivo. Tamibén asistí a reuniones de El Parto es Nuestro, e intercambiar experiencias con otras madres me fue de gran ayuda e incluso motivación.

En mi caso, he tenido dos experiencias y aunque similares, me gustaría contaros como viví cada uno de mis partos.

En el caso de M, rompí la bolsa en la semana 37, no tenía ni una sola contracción, y eso hizo que me preocupara un poco, porque no quería que me provocaran el parto. Tenía claro que quería un parto natural, sin oxitocina, ni epidural ni ningún otro medicamento ni tampoco instrumentales ni nada por el estilo, y así lo había hecho constar en mi plan de parto.

Llevaba unos días tomando infusiones de hoja de frambueso para favorecer el borrado del cuello del útero y unos comprimidos de homeopatía que también favorecen el ablandamiento del cuello del útero y la dilatación, además de armonizar las contracciones y hacerlas más efectivas.

He de decir, que hasta la fecha nunca había usado homeopatía, y de hecho había leído bastantes artículos al respecto en el que decían que este tipo de medicinas alternativas eran placebos y realmente no servía para nada, pero no tenía ningún efecto secundario por lo que por intentarlo no perdía nada.

Actaea Racemosa 9CH

Caulophyllum 9CH

Semanas 37 y 38 Una hora antes del desayuno 5 gránulos de Actaea Racemosa,

una hora antes de la cena 5 granulos de Caulophyllum

Semanas 39 y siguientes Una hora antes del desayuno, la comida y la cena tomar 5 gránulos de cada. Se pueden tomar juntos
Parto 3 gránulos de cada uno cada hora

Al romper la bolsa empecé a tomarme las bolitas cada hora, tal y como se recomienda para el día de parto. Y la verdad es que nunca sabré si eso me ayudó o no, pero en unas horas empezaron a llegar las primeras contracciones, al principio muy irregulares, pero poco a poco más regulares y seguidas, y seguí tomandolo cada hora hasta casi el expulsivo.

Había roto la bolsa sobre las 7 de la mañana y cuando llegué al hospital Virgen de la Salud de Toledo serían las 11 de la mañana, como no tenía contracciones me subieron a planta, allí pude hacer “vida normal” pues aún no estaba de parto. Al medio día las contracciones ya eran más fuertes y constantes, y sobre las 15h me bajaron a la sala de dilatación donde me monitorizaron, pero pude seguir utilizando mi pelota. Por protocolo me habían puesto una vía con suero, pero ni eso ni la monitorización impidieron que me moviera por la habitación, con el fin de llevar mejor las contracciones. Cada vez que venía una yo me concentraba y pensaba que quedaba una menos para ver la cara de mi bebé. La dilatación fue avanzando, el dolor aumentando y no sabía si iba a aguantarlo, dude muchas veces si ponerme o no la epidural pero al final lo aguanté.

Tuve la suerte de contar con una buena matrona, que respetó mi parto, en ningún momento se posicionó en ninguna de mis decisiones, pero si que cuando me veía dudar con la epidural se iba y me decía que me lo pensara y se lo dijera cuando volviera, y cuando volvía y veía que había dilatado un poquito más a mi me daba ánimo para seguir aguantando.

Eran las 20.30h y empezaron a llegar las ganas de pujar, me llevaron a la sala de parto y todo fue muy rápido. Empecé a empujar y me dijo que había que cortar pues no había elasticidad suficiente para que saliera el bebé, yo no quería episotomía, como había puesto en mi plan de parto, pero es cierto que después de tantas horas, quería que pasara rápido, y accedí. En el primer empujón salió la cabeza, y no sentí dolor, pensé que el dolor llegaría en el segundo empujón con la salida de los hombros, pero tampoco dolió, entonces ella me ofreció poder sacar yo a mi bebé y así lo hice. Fue un momento precioso, nunca olvidaré ese momento de sacar a mi bebé y ponerle sobre mi pecho, enseguida empezó a mamar, para mí fue un parto inolvidable.

 

Rocío

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