El parto de O

Cuando has tenido ya un parto anterior de cierta manera condiciona tu segundo. En mi caso mi primer parto había sido muy bueno. Todo salió mejor de lo que hubiera imaginado, aunque siempre tendré esa espinita de la episotomía, pues creo que si no hubiera dado a luz en posición de litotomía podría haberlo evitado, aunque nunca lo sabré.

Aún así tenía miedo de que algo fallara, vivimos en una sociedad rodeada de malas experiencias con partos no respetados y quería que todo saliera bien.

Pero esta vez, en comparación con la anterior físicamente estaba en más baja forma. Antes de tener a mi primer hijo tenía más tiempo de cuidarme y hacer algo de deporte pero en este embarazo con M tan pequeño, y que no le ha gustado nunca mucho el carro, no tenía tiempo ni de salir a andar. Y considero que es muy importante que tanto el cuerpo como la mente estén preparados para ese gran día.

Este segundo embarazo fue totalmente diferente, si en el anterior me sentía llena de energía en este todo lo contrario. Me encontraba más cansada y con más vómitos y malestar.

Además en la semana 28 me dijeron que la niña venía con un percentil muy bajo de peso y me recomendaron vida tranquila, algo difícil con un niño de menos de dos años. En la eco de la semana 34 seguía con muy bajo peso, por lo que me mandaron volver en la 36 y a la 37 a monitores.

No quería ir a monitores por miedo a las famosas maniobras que suelen hacerte, al menos en el hospital de mi ciudad. Con mi primer embarazo por suerte no me dió tiempo a ir, pero en este parecía que no me libraría. Pasé unas semanas muy agobiada.

Llegué a monitores y la niña se había descolocado y estaba transversal, en ese momento me desmoroné. Sabía lo que eso significaba, una niña pequeña y transversal tenía todas las papeletas para que acabara en cesárea.

Me dijeron que como era pequeñita y tenía espacio iban a intentar colocármela con un pequeño masaje en mi tripa. Yo no estaba muy a favor de esas técnicas pero tampoco quería una cesárea por lo que accedí, la verdad es que no fue doloroso, aunque sí molesto, pero fue muy rápido porque se colocó muy fácil y no tuve sensación de haber hecho daño a mi bebé.

Lo peor vino después cuando la matrona me dijo que iba a hacerme un tacto para ver cómo estaba, entonces metió la mano más de la cuenta y yo me retiré, creo que no la dejé hacerme lo que ella intentó y empezó a meterme miedo, a decirme que un niño pequeño traía muchos problemas a largo plazo…que mejor sacarlo… que con la maniobra que me había hecho si andaba mucho me pondría de parto… que con um percentil 8 no iban a dejarme pasar de la semana 40 … etc, etc

La verdad es que me fuí fatal de allí, y lo peor de todo es que tenía la sensación de que nadie me entendía. Hablaba con familiares y amigos y todos me decían lo mismo: los médicos sabran…, si no coge peso mejor que te lo saquen…, no pasa nada porque te hagan cesárea… y cosas así con las que yo no estaba nada de acuerdo, quería que todo fuera de forma natural, creo que no es mucho pedir.

Al igual que en mi embarazo anterior tomaba las infusiones de hoja de frambuesa y la homeopatía que os conté en el post anterior.

Además, para que se colocará y encajara en el canal de parto leí en internet que muchas mujeres se cosían cascabeles en las braguitas para que el bebé se colocará al querer ir hacia el sonido (como si fuera la luz del final del tunel!!!jejjje).

La verdad es que puede parecer un poco de risa, pero como yo siempre digo, que como no tiene ningún efecto negativo ¿por qué no probar? Que no sea por no intentarlo!. Entonces busqué un colgante con un llamador de ángel que tenía por casa, y cada vez que me iba a andar me lo ataba en el cordón del pantalón. Y tampoco sé si funcionó o no pero la niña se colocó y por fin me puse de parto, en la semana 38+5.

Pasé muy mala noche, como con mucho dolor de regla y riñones, no aguantaba tumbada en la cama y sólo estaba cómoda en la pelota de pilates. No tenía muchas contracciones pero sabía que ya venía.

Según avanzaba el día las contracciones iban llegando. A las 18h aproximadamente tenía contracciones cada 15minutos, entonces empecé con el protocolo de la homeopatía para el día de parto cada hora, y en un par de horas ya tenía contracciones cada 5minutos y nos fuimos al hospital sobre las 22h.

Todo el mundo dice que el segundo sale más rápido, y cómo el mio anterior había sido muy buen parto y había pasado poco tiempo y este bebé venía más pequeño creía “que se me iba a caer por el camino” o al menos que llegaría al hospital con al menos 6cm dilatada, pero no fue así.

Llegué al hospital Virgen de la Salud de Toledo, con contracciones cada 3-4minutos y cuando me vieron sólo tenía 2cm de dilatación!!

Me dijeron que me iban a monitorizar un rato para ver cómo iba y que seguramente me mandaran a dar un paseo o a casa. Yo no me veía ni para una cosa ni para otra pues sabía que estaba de parto. Tras una hora de monitorización mis contracciones eran más fuertes pero la niña estaba muy alta, no estaba encajada y hasta que no apoyara la cabeza no empezaría a dilatar.

Pero tal y como había dejado por escrito también esta vez en mi plan de parto, quería de nuevo tener un parto natural, y sobre todo, un parto respetado.

Finalmente vieron que no estaba para irme a casa, tenía contracciones cada 3 minutos pero seguía sin dilatar, a la 1 de la madrugada aproximadamente empecé a dilatar.

Eran ya las 3 am, cuando tenía ganas de pujar pero me dijeron que aún estaba de 8 cm, intenté aguantar un poco, pero no podía mas, mi cuerpo me pedía pujar, creo que este parto me dolió más que el anterior, quizás porque como digo antes la importancia de mente y cuerpo esta vez lo había trabajado menos.

Esta vez no quería un parto tumbada, intentamos en posición cuadrúpeda encima de la cama pero no estaba cómoda por lo que preferí seguir de pie como había estado toda la dilatación.

Ya era 15 de agosto, la típica fecha en la que todo el mundo está de vacaciones y en el hospital sólo quedan “los de prácticas” y poco más. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes, por un lado la gente joven está más actualizada pero no tienen tanta experiencia y cuando les dije que quería un parto de pie la matrona me dijo que nunca había hecho un parto así, a lo que le contesté que alguna vez tenía que ser la primera. Otra de las ventajas es que yo prácticamente guié todo mi parto e hice lo que yo quería. Entre otras cosas, me dejaron permanecer dilatación, expulsivo y puerperio en la misma sala de dilatación, lo cual es mucho más agradable e íntimo, que estar cambiando de un sitio para otro.

Este último parlo lo recuerdo más salvaje y natural. Aunque creo que ha sido un parto más díficil. En todo momento hice caso sólo a mi cuerpo, parir de pie no era un capricho mio, sino la forma más natural de dar a luz, por algo existe la gravedad. Entonces apoyé los brazos en la camilla y empujé. El trabajo de este parto lo recuerdo algo más duro y largo que el anterior, pero por fin salió, la ayudé con mis manos, la cogí en mis brazos, nos tumbamos en la cama y como su hermano 26meses antes empezó a mamar.

Y yo volví a sentir esa satisfacción que sientes cuando tienes a tu hijo por primera vez encima.

 

Rocío

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