El verano de los números: aprender jugando

Una de las cosas que más me gusta del método Montessori en el aprendizaje es el enfoque experimental y global que se hace de las materias a la hora de presentarlas a los niños.

No se estudian las materias de forma aislada y desconectada, con una lección magistral en la que el niño es un sujeto pasivo que recibe información y la repite como un loro si es capaz. Si no que el niño es el propio protagonista de su aprendizaje con actividades encaminadas a la experimentación y a la comprensión por sí mismo de la información.

Llegados a la etapa de la educación infantil, en casa hemos tenido que optar por la educación tradicional (influyen muchos factores con un peso determinante del económico) con mucha pena, ya que si por mí hubiera sido, A habría seguido en una escuela alternativa.

Pero que su educación en el colegio siga un modelo tradicional, no significa que nosotros en casa no podamos trabajar siguiendo los intereses que detectemos en nuestros hijos y haciéndoles propuestas para aprender jugando.

El verano es un momento ideal para que observemos al niño y veamos qué interés tiene en ese momento, ya que suele ser un período en el que estamos más tiempo juntos y más relajados en cuanto a obligaciones y rutinas. Pueden ser los insectos, los planetas, alguna antigua civilización como la griega o la egipcia, los dinosaurios, las letras… Todo dependerá del período evolutivo en el que se encuentre y también de la personalidad del niño. Como siempre, es importante que todo aquello que le propongamos sea adecuado a su capacidad para evitar la frustración. Se trata de aprender pero también de pasar un rato divertido y entretenido.

Este verano, A, con casi 3 años, empezó a mostrar interés por el nombre de los árboles y por los números. Por una parte cogíamos hojas e iba aprendiendo los nombres que yo le iba explicando y por otra quería contar, preguntaba qué número era cuando los veía escritos y los repetía sin saber muy bien qué significaban esas palabras: uno, dos, tres, cuatro…

Por su edad, y en previsión de qué iba a utilizar más durante el siguiente año decidí que sería el verano de los números. Y seguramente en primavera del año que viene hagamos un herbario, cuando sea un poco más mayor y pueda ayudarme a secar las hojas y pegarlas en un cuaderno.

Como teníamos muchas horas por delante juntos, yo sin trabajar y él sin guardería, fui recopilando ideas de aquí y de allá de juegos y actividades relacionadas con los números y el conteo y dejándolas a su disposición.

Más que dedicar un tiempo definido cada día para trabajar los números lo que hice fue presentarle un par de actividades e intentar destacar en su día a día todas las veces que estaban presentes los números de alguna manera. Por ejemplo:

  • Como a todos los niños a A le encanta apretar el botón del ascensor, así que aprovechaba para repasar todos los números y ya de paso que aprendiera en cuál vivimos nosotros.
  • Jugando al escondite aprendíamos a contar del uno al diez. Es solo un ejercicio de memoria ya que solo aprenden el nombre de los números y su secuencia, pero todo va sumando.
  • Jugar con los númerobots. Son unos números que se transforman en robots y que en su momento vendían en los kioskos aunque yo los tuve que comprar por internet. Además de ser un material muy manipulativo, aprendemos a relacionar el nombre del número con su grafía o símbolo, que es otro de los pasos a seguir.
  • Ingredientes de recetas y comidas: ¿cuántos huevos necesitamos?, ¿cuántas tostadas quieres para desayunar?, ¿cuántas fresas nos hemos comido?…
  • Cuentos, es una herramienta que siempre utilizo. En este caso durante el verano leímos mucho el clásico de Los 3 ositos y Ricitos de Oro, haciendo mucho énfasis en contar los 3 ositos, los 3 tazones, las 3 camitas…

En cuanto a aprender lo que representa cada número, es decir, la cantidad que describe, lo trabajamos con dos actividades muy sencillas:

  • Rocío me prestó esta actividad con pinzas de la ropa que hizo ella en su momento para M. Es muy sencillo. Se trata de poner el número de pinzas que marca y que se corresponde con el número de puntos dibujados. En este post lo tenéis mejor explicado. Con A ha sido todo un éxito.
  • Compré un material que salió en Lidl justo este verano pero que hay en muchas jugueterías o en formato puzzle también. Son piezas de madera con un número dibujado y que hay que relacionar con la cantidad correspondiente.

Por último tengo pendiente hacer unos listones Montessori. Es un DIY muy sencillito y que incluso podemos hacer en familia si nos ayuda a pintarlos. Hay varias ideas en Internet para hacerlos nosotras mismas si ponéis listones Montessori en google.

Arantxa.

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