¿Estás embarazada? Pues yo que tú…

Otra entrada dedicada a las grandes frases que escuchamos las madres o futuras madres con más frecuencia de la que nos gustaría. Hace unas semanas os hablaba de la de “eso es una moda de ahora” que sobre todo la escuchas referida a los temas de crianza. Hoy sin embargo, me he parado a pensar en otra gran frase de la fase anterior, el embarazo.

Hace una semana publicaba que estoy embarazada de nuevo. Es mi segundo embarazo y es a veces parecido y muchas veces diferente al anterior.

Llevan razón cuando te dicen que el segundo se vive de otra manera. Ni tienes tanto tiempo para dedicarte a ti misma, ni para descansar y prepararte. Tienes otro hijo que te necesita y las prioridades cambian y el tiempo pasa sin hacerte esa foto semanal de la barriga que con el primero no faltaba.

Lo que no cambia son los mensajeros del miedo, como yo les llamo. El embarazo es una etapa muy bonita, aunque entiendo que haya mujeres a las que no les guste porque también conlleva muchas molestias (dolores, ardor, cansancio, náuseas…) pero para mí es un momento de unión con tu criatura que no se volverá a repetir.

Sin embargo, también es una etapa en la que se pasan muchos miedos. El primer trimestre vives con la incertidumbre de si todo irá bien, y en general durante toda la gestación cualquier molestia te pone en guardia y te hace darle vueltas a la cabeza. Por eso no ayuda en nada los consejos bienintencionados que recibes de todas partes.

La comida es un caso aparte. En tu visita a la matrona te dan las recomendaciones oficiales que te estudias y cumples religiosamente pero es ir meterte algo en la boca en un restaurante o lugar público, e inmediatamente alguien saltará “¿Te vas a comer eso? ¿Embarazada? Yo que tú…“ Se acabó el disfrutar de tu comida.

Pero no se queda ahí. Recuerdo que en mi primer embarazo, cuando estaba de 6 meses, hicimos una escapada a Cádiz, y cada vez que iba a meterme en el agua alguna desconocida me interceptaba para decirme que mejor no me bañara y contarme su historial médico.

Di a luz en octubre así que pasé un verano (con una ola de calor insoportable) en remojo en playas y piscinas, por lo que escuché muuuuchos consejos en este sentido. (Por cierto, lo consulté con mi matrona y me dijo que podía bañarme sin ningún problema, créeme, si rompes aguas te enteras, estés donde estés).

El embarazo, como la lactancia, y muchos de los temas de la maternidad, está saturado de mitos. No montes en bicicleta (no hay ningún problema en hacerlo en llano hasta el 5º ó 6º mes), no viajes en avión, no des la teta… “¿Llevas tacones? Madre mía, se te van a poner los pies…”

Es una etapa en la que tenemos que cuidarnos, además la familia suele estar especialmente atenta y hay que disfrutarlo, pero también tenemos que vivir y no imponernos más limitaciones de las necesarias.

Por una parte, se nos exige que sigamos trabajando y siendo productivas casi hasta el día antes de dar a luz, bajo la presión de que te caiga el sambenito de “otra aprovechada que se da de baja”. Y por otro lado, en tu tiempo libre debes estar sin moverte mucho mirándote la barriga porque “da cosa ver a una embarazada bailar”.

Lo que yo pienso es: disfruta todo lo que puedas, porque son nueve meses que pasan volando, y una experiencia única que no se volverá a repetir igual.

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