Excursiones en familia: Patones de Arriba

Sólo habían pasado 3 semanas desde el nacimiento de O, pero ya estábamos preparados para retomar las excursiones en familia. Cuando ya eres madre de otro niño más mayor, sabes lo importante que es normalizar la situación lo antes posible y retomar actividades agradables que gustan a toda la familia.

Nos decantamos por la sierra de Madrid, con el fin de no hacer demasiados kilómetros con el coche con la niña tan pequeña y buscar un poco de fresquito a las afueras de la ciudad, por lo que nuestro destino era Patones de Arriba.

Era una excursión que teníamos pendiente desde hacía mucho, pues había leído un artículo incluyendo esta población como una de las más bonitas de España, y no es para menos.

Una vez llegas al pueblo dejas el coche a unos pocos metros de la entrada del pueblo, en un pequeño aparcamiento, pues debido a la gran cantidad de visitantes que tiene Patones de Arriba está límitado el acceso de vehículos sólo a residentes.

En cuanto giras la curva a pie te encuentras con un bonito pueblo de piedra, típico de la arquitectura negra. Tiene muy pocos habitantes pero está considerado como el pueblo de España que tiene más  comercios hosteleros por casa construida.

Patones tiene un encanto especial, un lugar ideal para perderse por sus calles y fotografiar cada rincón. En lo alto del pueblo podéis encontrar un pequeño mirador entre montañas, donde respirar el aire fresco de la sierra de Madrid, un lugar estupendo para hacer un descanso en la excursión, y de nuevo sacar la cámara! jeje

Si tenéis oportunidad os recomendamos visitar el pueblo en diario, para disfrutar de su encanto y el silencio de sus calles empedradas.

No os recomiendo llevar carritos para los niños porque se hace muy dificil manejarlo por el empedrado, lo mejor es portear. Como veis en la primera foto del post, yo aproveché para estrenar mi Mei-Tai de Amarsupiel y me encantó lo práctico y cómodo que es.

Para comer, gracias al blog Planes con hijos, vimos un sitio estupendo para hacer picnic en el Pontón de la Oliva, a pocos kilómetros de donde nos encontramos. Una zona entre árboles a la orilla de un pequeño río y una impresionante presa, un lugar perfecto para extender la manta en el suelo y sacar el almuerzo. Allí los niños se lo pasaron genial tirando piedras y palos al agua, un juego que a todos les gusta y siempre alguno acaba más mojado de la cuenta ;-D, pero ideal para disfrutar en familia.

A la vuelta paramos en Torrelaguna, otro pueblo de la zona que vimos que estaban en fiestas. Al llegar en la plaza estaban preparando caldereta para cenar. Esas cosas que los de ciudad no solemos ver y que a nuestros peques les sorprendió mucho ver, esos fogones en medio de la plaza y las grandes cacerolas que estaban preparando para todos sus habitantes. Además la plaza era muy grande y pudieron jugar y correr un rato por allí.

Pero no podíamos irnos del pueblo sin pasar por la Pastelería Casa Martín, una cafetería muy agradable llena de vitrinas con una gran variedad de dulces. Finalmente nos decidimos por algún muffins y bizcocho casero, así aprovechamos para merendar y nos llevamos el resto para desayunar al día siguiente en casa.

Y esta fue nuestra primera excursión como familia de cuatro, la primera excursión de la pequeña O.

Rocío

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