Guardería ¿sí o no?

Cuando te conviertes en madre prácticamente ya has hecho un máster acelerado en tomar decisiones. El nombre del bebé, epidural sí o no, lactancia materna o artificial (es una decisión que recomendamos que se tome antes, porque hay que informarse bien para que la lactancia materna tenga éxito), cuna de colecho o separada y así mil cosas más.

Son decisiones importantes y ya no las tomas solo por ti, por lo que te apetezca más o lo que hayas oído por ahí. Si no que lo que te importa de verdad es hacer lo mejor para tu hijo.

Y según van pasando los meses las opciones se van multiplicando. Carro o porteo, papillas o blw, y cuando llega el temido momento de la vuelta al trabajo, guardería sí o no.

Hay familias a las que esta decisión les viene dada. La madre y el padre trabajan, no se pueden permitir que uno de los dos lo deje por un tiempo y los abuelos no están disponibles. Está también la opción de las madres de día, pero no hay en todas las ciudades o pueblos y el coste económico también se dispara. Era el caso de M, por ejemplo. Como contaba Rocío en este vídeo, a los 7 meses empezó en la guardería y hasta hoy.

Si viviera en un mundo ideal en el que el dinero no fuera un factor limitante, para mí la mejor opción hubiera sido cuidar a mi hijo hasta los 3 años mínimo que empezara el colegio. Y en ese momento hacer la adaptación más respetuosa posible teniendo en cuenta siempre las necesidades del niño por encima de las imposiciones del sistema. Sin duda, esa hubiera sido mi situación ideal.

Pero vivimos en el mundo real y a los 6 meses tuve que retomar mi vida laboral, separándome de mi hijo y dejándole en aquel momento con los abuelos que estaban deseando cuidar de él. Durante muchos meses ha sido la mejor solución para nosotros, sabiendo que estaba muy bien cuidado y atendido con las personas que más le quieren después de sus padres. Sin embargo, llegó un momento en el que, por varios motivos, empezamos a plantearnos la guardería como opción para el último año antes del cole.

El primer sondeo que hice de las guarderías de mi entorno fue bastante desmoralizador. No se ajustaban a lo que queríamos para nuestro hijo y el tema quedó aparcado. Otra vez en mi mundo ideal lo que yo deseaba era una escuela Montessori, pero esta vez sí que se iba a hacer realidad nuestro sueño. Gracias a internet conocimos un colegio Montessori que iba a abrir sus nuevas instalaciones cerca de mi trabajo.

Con mucha cautela (y muchas preguntas y dudas apuntadas) fuimos a la jornada de puertas abiertas. Allí conocimos al equipo docente y quedamos encantados con el planteamiento de trabajo y de respeto a las necesidades de los niños.

Para nosotros era importante que se respetaran los ritmos de sueño y de apetito, la ausencia de premios y castigos, cómo se afrontaba la resolución de conflictos, la despañalización, el ratio de alumnos por guía, la existencia de período de adaptación y la experiencia previa de los docentes. Todas nuestras dudas quedaron resueltas y nosotros satisfechos por haber encontrado un centro alineado con nuestra forma de crianza.

Después de muchas deliberaciones, tomamos la decisión y A empieza la guarde en septiembre. Esto me supone una mezcla de sentimientos, entre miedo, expectación, nostalgia y alegría todo junto y revuelto. Se hace mayor y vienen nuevas etapas. Lo que sin duda es bueno, muy bueno.

¿Qué tal se adaptaron vuestros peques a la guarde? ¿O tuvisteis la suerte de tenerlos en casa?

Arantxa.

*La foto es de A en el patio de su nueva guardería 🙂

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