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Inicio del cole: lo mejor y lo peor

Gente de nuestra ciudad nos ha preguntado por la elección de centro educativo y cómo lo hicimos nosotras. En este post, Rocío os contaba un poco cómo es el proceso en nuestra Comunidad, y que al final, estás en manos de la suerte en muchos aspectos.

Hoy queremos escribir acerca de lo que más nos preocupaba a nosotras y cómo hemos vivido este cambio de etapa tan importante en la vida de nuestros hijos.

ARANTXA

La suerte aquí es un factor fundamental. Estás en manos de la suerte en el colegio que te asignan porque dependes de un sorteo. Y estás en manos de la suerte con la maestra, porque dependiendo de quién te toque, la educación será más o menos tradicional.

En nuestro entorno no existen colegios con filosofías alternativas de carácter público. Para la educación preinfantil yo elegí un centro privado Montessori, y durante mucho tiempo sopesamos que hiciera allí también la etapa de infantil. Al final, por una cuestión económica fundamentalmente, A ha ido a un cole tradicional y hemos tenido que adaptarnos.

Mi principal preocupación durante estos meses ha sido que para él el colegio fuera una experiencia positiva. Va a tener que asistir al colegio durante muchos años, y que vaya con alegría o con pena cada día, va a marcar una diferencia en su vida.

Por esto, yo he estado muy pendiente, y si había algo que no le gustaba o le asustaba del colegio, no he dudado en comentarlo con su maestra. Tanto si tienes a alguien receptivo al otro lado como si no, creo que es mejor explicar que quedarnos con la espinita. En nuestro caso, hablar siempre ha mejorado las cosas.

Como decía, estamos en manos de la suerte en muchas cosas, pero hay otras muchas que sí dependen de nosotras. Estar atentas a su actitud, su comportamiento, interesarte por su día, darle la confianza necesaria para que comparta con nosotras lo bueno pero también lo malo, sí está en nuestra mano.

Es un cambio muy grande. Por mucho que hayan asistido antes a escuelas infantiles, es un lugar desconocido y enorme, con adultos de referencia nuevos y un montón de compañeros a los que no han visto nunca. En nuestro caso, salen al patio con todos los de 4 y 5 años. Casi 150 niños (dos clases de cada curso) compartiendo un espacio de juego. Es fácil que se abrumen. Quizá éste haya sido el aspecto que más nos ha costado. Convivir con los mayores en los momentos de juego y la multitud de niños.

Es algo que tiene fácil solución, saliendo cada curso a distinta hora, pero cada colegio tiene su forma de hacer y cuesta mucho cambiar las inercias. Como la nueva costumbre de poner dibujos cada día en clase. Y tan educativos como la famosa serie de la cerdita y su familia y los cuentos clásicos con su retahíla de brujas y lobos. Creo que las pantallas pueden ser un buen complemento o herramienta accesoria para trabajar, pero con una elección consciente de contenidos, y por supuesto, no a diario.

En definitiva el inicio del cole ha sido un gran aprendizaje para ambos. Aceptar todo lo que no puedes controlar y confiar en su capacidad de adaptación y de resolución de conflictos han sido los míos.

Observar cómo poco a poco ha ido desenvolviéndose, haciendo grandes amigos, aprendiendo un montón de cosas nuevas que te enseña orgulloso, lo mejor sin duda. Una nueva etapa intensa y emocionante a partes iguales.

ROCÍO

Como dice Arantxa en estos momentos en nuestro barrio entrar en un colegio u otro es un azar, y depende en gran medida de la suerte, ya que dependemos de una «bola» que sacará un número a partir del cual se empezará a contar inscripciones que entrarán en un colegio u otro.

En nuestro caso nos quedamos en reserva de los coles que más nos gustaban, pero finalmente hubo alguna baja y conseguimos plaza en el colegio que queríamos. A mi me gustaba por cercanía, por profesorado y equipo directivo y a nivel educativo, y a M le gustaba porque era el cole que conocía y al que iban sus primos, por lo que todos contentos!

Me preocupaba mucho el colegio que nos tocara, pero no menos los compañeros o el profesor/a con los que compartiría aula durante muchos años. Para mí era muy importante que fuera un maestro actualizado, que motivara a los niños y les enseñara cosas de una forma amena y divertida, que tuvieran mucho tiempo de juego y salieran mucho al patio a jugar.

Según se acercaba septiembre los nervios aumentaban, me creaba mucha incertidumbre el inicio del curso, de hecho jamás creí que me afectaría o preocuparía tanto. Aunque M es un niño bastante extrovertido y sociable que se adapta con facilidad a cualquier situación, no deja de ser un niño de 3 años, y de que va a enfrentarse a un cambio muy grande, un nuevo centro, con nuevas personas de referencia y con nuevos compañeros.

Días previos al inicio del cole pude conocer a su tutora, y la verdad es que me tranquilizó bastante, ya que una de las cosas que nos aclaró es que en infantil lo que se hace es jugar, y que sí aprenderían muchas cosas, pero que todo lo harían jugando. Me gustó comprobar que tenía una filosofía muy afín a la que  tenemos en casa y que su principal objetivo fuera que disfrutaran en el cole y jugaran mucho.

Quizás puede ser algo muy obvio para muchos, pero os aseguro que he escuchado de todo tipo, y no quería para mi hijo una clase llena de reglas rígidas y sillas para pensar, ni todo el día sentado en una mesa haciendo fichas o llevando tareas para casa.

Los días previo le hablé mucho de su profesora, de lo divertida que era, incluso le enseñé en varias ocasiones una foto que nos dejó hacerla en reunión para que se familiarizara con ella, y la verdad es que creo que fue muy útil.

El primer día fue muy contento, habíamos hablado mucho del cole nuevo, pero al llegar a la fila se puso muy tenso, me miraba con una sonrisa muy forzada y le noté el cuerpo rígido, casi tembloroso. Le di muchos ánimos, le recordé que iba a ser un ratito muy corto y que lo pasaría genial con su profesora que era divertidisima y haría nuevos amigos. Y cuando salió estaba contentísimo, tenían por delante varias semanas de periodo de adaptación pero a los pocos días ya estaba deseando poder hacer la jornada completa.

Ya han pasado unos meses desde el inicio del cole y todo ha sido muy positivo, como siempre suele pasarnos a las madres se hace más duro en nuestras cabezas que luego cuando realmente llega el momento. Pero se ha adaptado fenomenal, ha hecho nuevos amigos y en estos pocos meses ha aprendido muchas cosas, pero sobre todo ha disfrutado, ha cantado y ha jugado y para mí eso es fundamental.

Sinceramente no podía estar más contenta con la adaptación de M el cole, y con el centro y docente que nos ha tocado y con la que estaremos hasta primaria.

Arantxa y Rocío

 

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