Jugamos con la luz

¿Habéis oído hablar alguna vez de la pedagogía de la luz?

En mi caso, por casualidad encontré a través de las redes sociales una imagen de Ver, Pensar, Sentir, que me llamó mucho la atención, y decidí probar con mi hijo.

Compré unas luces a pilas, tipo las que se usan en los árboles de navidad, y se lo presenté con distintos juguetes en una habitación a oscuras. El resultado fue impresionante, sin saber mucho sobre esta metodología pudimos disfrutar de un gran rato de juego.

Gracias a la luz se puede crear un estupendo clima de experimentación y creatividad, capaz de captar la atención de los más pequeños. Además nos ayudó a usar juguetes que ya no utilizábamos, gracias a la iluminación recobraron protagonismo y les dimos una nueva utilidad.

Otra opción de juego con luz es la “mesa de luz”, podéis hacerla casera en casa o comprarla ya hecha, en internet hay un montón de opciones. Como veis, la luz es un elemento muy sencillo que bien utilizado puede darnos múltiples opciones, desde el típico juego de sombras en la pared, hasta diversos recursos que podemos utilizar en la mesa de luz o este juego con luces que hoy os presentamos.

El juego con luz está basado en la filosofía Reggio Emilia, también conocido como el método donde los niños aprenden lo que experimentan, de ahí la necesidad de dejar a los niños experimentar.

Jugar con luz ofrece al niño grandes ventajas, además de ser un estimulo sensorial les ayuda a mejorar su concentración, ya que el niño se centrará plenamente en la actividad que está desarrollando. También puede ser un juego de relajación, en un ambiente tranquilo a oscuras y sólo con la luz de la actividad, os puede ayudar a “desactivar” a los peques antes de irnos a dormir.

Os animamos a experimentar con este elemento y a que nos contéis vuestros resultados.

 

Rocío.

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