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Juguetes evolutivos: construcciones

Ya van llegando las fechas en las que nos empezamos a plantear los regalos de Navidad y todas las ideas son bienvenidas. En nuestro caso, como ya os hemos contado en otras ocasiones, somos nosotras las que seleccionamos todos los regalos que reciben nuestros peques. Los que encuentran debajo del árbol en casa, y también los de abuelos y tíos.

Tenemos la ventaja de que todo lo que entra en casa cumple con nuestros requisitos (nada de luces y sonidos, ni pilas, solo juguetes que estimulen la imaginación, la creatividad y el juego), pero también el inconveniente de tener que pensar una cantidad enorme de regalos.

Por eso, en estos días se agradecen los posts de blogs afines a nuestra crianza en este sentido, y hoy os quería hablar de los juguetes que más vidas tienen en nuestra casa, las construcciones.

Desde que A era muy pequeñito siempre ha mostrado su preferencia por las actividades no guiadas y el juego libre. Seguir patrones o buscar un resultado concreto no le motiva demasiado, a él lo que le gusta es probar, inventar, darle la vuelta al juguete y crear algo inesperado y las construcciones, de todo tipo, siempre han estado entre sus materiales preferidos.

El primer tipo de construcciones que entró en casa fueron las de madera cuando cumplió 1 año. En aquel momento no triunfaron, era muy pequeño y no mostró interés, así que las guardé para más adelante. No ha sido el juego que más ha triunfado en casa, pero a partir de los 2 años y medio ha sido un buen aliado de forma intermitente.

Al principio, sin siquiera ser consciente de ello, le permitía clasificar y emparejar, cuando elegía el mismo tipo de pieza para construir torres, o hacía murallas. Más adelante, a partir de los 4 años, entraron a formar parte de sus mundos imaginarios.

Durante el pasado confinamiento, era uno de los juguetes que A y L compartían, cada uno en su etapa de desarrollo, pero juntos.

Lo que me gusta especialmente en estas construcciones es que son de las pocas que no son encajables, así que además de trabajar la coordinación, la creatividad y la destreza manual, el equilibrio también juega un papel muy importante.

Otras construcciones que no faltan en ninguna familia, y que nombramos siempre entre nuestros favoritos, son los LEGO. Desde el año los Duplo, y a partir de los 3 años también los Classic. Como siempre en el caso de A los usa de forma libre, y aunque montemos según las instrucciones de vez en cuando, normalmente acaba modificado de mil maneras diferentes al poco tiempo. L con dos años y medio, también es una apasionada de los Duplo y como su hermano ya crea sus vehículos, casas y naves a su nivel.

Otro material que ha llegado este verano a casa, y que a mí especialmente me encanta por sus mil posibilidades, son los policubos.

Están ideados como un material manipulativo para la enseñanza de las matemáticas, pero siempre la primera aproximación debería ser el juego libre. Yo le presenté a A las posibilidades del material y cuando él empezó a jugar me retiré. Esa tarde estuvo 1 hora y media creando estructuras.

Además, los hemos usado para el conteo, la asociación de los números con las grafías y con las regletas, para hacer series, comparaciones y para las primeras sumas. Y según vaya evolucionando, hay mil posibilidades más para apoyar el aprendizaje de forma manipulativa. Os he dicho ya que me encanta, verdad? 🙂

Y para terminar otro exitazo que le regalamos a A por su 5º cumpleaños y que se ha convertido en indispensable para los dos. Los magna tiles. Es un material con diferentes formas (cuadrados, triángulos, rectángulos…) imantados en los bordes con los que se pueden hacer infinitas construcciones.

También se trata de un material evolutivo, que se va adaptando al nivel de desarrollo del niño. L ha pasado en poco más de un mes de formas sencillas a construcciones elaboradas ella sola, fijándose en su hermano e investigando por sí misma.

Es un juguete que se complementa perfectamente con todo tipo de muñecos (LEGO, Playmobil, Superzings…), A lo usa para construir sus casas, sus ciudades, incluso laberintos. Cuando el aburrimiento les puede, la cesta de los Magnatiles siempre nos saca del apuro.

Excepto los LEGO, no son los juguetes típicos que los niños y las niñas suelen incluir en su carta a los Reyes Magos, pero en casa seguramente sean los juguetes más amortizados con diferencia.

¿En vuestra casa también triunfan las construcciones? ¿Algún juego más de este tipo que debamos conocer? Me encantaría saber si hay algo que me estoy perdiendo y ya de paso incluirla en la carta de estas Navidades.

Arantxa.

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