¿La segunda lactancia es más fácil? Mastitis, perla de leche… y más (1ª Parte)

Llevo tiempo queriendo escribir este post pero no me ponía a ello porque quería dejar pasar un espacio de tiempo suficiente para hablar de mi segunda lactancia. A punto de cumplir 6 meses la pequeña L, y viendo todo lo que estamos viviendo en torno al pecho, creo que es el momento si no quiero que me quede un post larguísimo.

En un principio me iba a centrar en describir la mastitis que pasé a los dos meses recién cumplidos de mi nueva aventura lactando, pero estamos viviendo muy intensamente estos meses y hay más que contar.

A mi primer hijo le di de mamar durante 26 meses. Como conté aquí, no tuvimos el final que a mí me hubiera gustado, aunque en general fue una lactancia muy bonita. Las mayores dificultades que atravesamos fueron las grietas del inicio (por los biberones que le dieron en el hospital en mi ausencia) y algunas obstrucciones que me dieron bastante lata y que acabé resolviendo yo sola poniendo al niño al pecho.

Al final de la lactancia de A me formé como asesora de lactancia, había leído mucho sobre el tema antes, pero esta formación me dio el respaldo que yo necesitaba no para amamantar, que eso ya lo hacía, si no para hablar de lactancia en el blog y en otros foros.

Con todo este bagaje, la primera lactancia y la formación, creí, ingenua de mí, que mi segunda lactancia sería coser y cantar. Ya lo sabía todo, ¿no?

La primera dificultad vino en el hospital. Durante la primera noche, nada más nacer, conseguimos un agarre satisfactorio, tuve que guíarla un poquito y nada más. Sin embargo, al día siguiente cuando fui a ponerla al pecho no conseguía agarrarse. Estar sola en la habitación, una paciencia infinita y todo lo que había aprendido sobre el enganche hicieron que en media hora lo consiguiéramos. Pero la cosa no quedó ahí. Después de la hora de la cena repetimos la misma escena y nos costó otra media hora lograr un buen enganche.

Durante todo este tiempo no puedes evitar que en momentos tu mente se dispare y empiece a agonizar con frases del tipo “no lo voy a conseguir” “no se engancha y no voy a poder darle el pecho”, etc, etc. Me imagino a una primeriza en esta situación, sin conocimientos previos y rodeada de comentaristas  “expertos” y entiendo el abandono precoz de muchas lactancias…

Superamos esos escollos a la hora de conseguir el agarre y pasaron los meses. Tuve alguna obstrucción, que en el caso de L me cuesta solucionar más de 24 horas (con A nunca pasé de las 12 horas) pero nada más hasta aproximadamente los dos meses. De repente, una noche a las 4 de la mañana, me desperté con un dolor enorme en todo el cuadrante inferior del pecho derecho que me llegaba hasta el brazo. En principio pensé que se trataba de una obstrucción enorme porque el dolor no me dejaba ni levantarme de la cama sola, solo mover el brazo me hacía ver las estrellas.

Me puse a dar el pecho a L en varias posturas para intentar quitar la obstrucción pero no conseguía localizar de donde venía exactamente. Siempre se recomienda poner el mentón del bebé o niño en dirección al bulto, pero yo tenía dolor prácticamente en todo el pecho. Seguir las recomendaciones no siempre es tan fácil.

Pasaron un par de horas y la cosa empeoró. Empecé con fiebre, tiritonas y el dolor seguía ahí. No era una simple obstrucción, tenía mastitis. Al levantarme por la mañana y observar el pecho en el espejo también tenía la clásica rojez que acompaña al bulto así que me puse manos a la obra.

Es muy importante intentar resolver la situación en las primeras 24 horas, así que no hay tiempo que perder. Pedí cita con mi médico y mientras llegaba la hora puse a L en la postura que podía drenarme el bulto (con la barbilla hacia él) hasta que lo conseguí. Aunque la obstrucción estaba resuelta el dolor y la fiebre seguían, así que me acerqué a ver a mi matrona que me recomendó tomar probióticos y a mi médico que me recetó antibiótico y antiinflamatorio (ibuprofeno que también es antipirético).

La fiebre desapareció enseguida, sin embargo el dolor tardó un par de días en irse. Como mi única experiencia anterior eran las obstrucciones, que más o menos el dolor desaparece cuando consigues resolverla, ésto me preocupó. Así que consulté en el grupo de ex-alumnas de Edulacta y me confirmaron que era el curso normal que seguía la mastitis. El dolor puede tardar un poco más en irse.

Te sientes un poco indefensa y abandonada, porque además de decirte que pongas a la niña al pecho y tomes los medicamentos, no tienes más información, ni apoyo, ni dónde acudir excepto internet. Como nosotras siempre decimos, la información es absolutamente necesaria para una lactancia exitosa y para evitar complicaciones. Si sabes lo que puedes esperar, resulta todo mucho más fácil.

A mí me ayuda mucho siempre la página de Alba Lactancia para una búsqueda rápida, y si necesito profundizar, el libro de su fundadora Alba Padrós, Somos la leche, está siendo mi libro de cabecera durante esta lactancia.

Otra cosa que fue imprescindible que hice para poder superar la mastitis fue descansar. Parar la vorágine de vida y compromisos que siempre nos rodea y centrarme unos días en mí y en mi bebé. A veces la forma que tiene el cuerpo de decirte que pares es así, y hay que escucharlo porque nada es tan importante como nosotras y nuestros bebés. Si no estamos en condiciones no podremos ser la madre que queremos ser.

Y así fue mi experiencia con la mastitis. Afortunadamente la resolvimos pronto y no tuve más complicaciones. Más complicaciones en cuanto a la mastitis, porque después han venido otras obstrucciones y hasta una perla de leche, pero eso mejor os lo cuento en otro post, seguramente durante la semana de la lactancia materna para la que estamos preparando un montón de sorpresas.

¡Estad atentas!

Arantxa.

PD. Este viernes estaremos a las 18:30 en Pequemonetes impartiendo un Taller de Lactancia. Tenéis toda la información aquí.

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