Lo que nadie nos cuenta… el postparto

Hace unos meses una amiga se convertía en madre por primera vez y a las semanas me llamó y me dijo “Rocío, ¿por qué nadie me había contado esto del postparto? Los entuertos me duelen mucho y lo de la teta es un coñazo…”

Recientemente me pasó una situación similar, pero en este caso me sorprendió aún más porque la reciente madre era enfermera y había vivido muy de cerca la maternidad de otras amigas y los cuidados de sus bebés, pero aún así le pillaban por sorpresa muchas cosas.

Como ya nos contaba Arantxa en otro post sobre sobre postparto, parece que no podemos quejarnos por ser madre, que es lo más maravilloso que nos pasa y todo es precioso pero no siempre es así, o no tenemos por qué sentirlo como tal.

Si el parto ha sido bueno probablemente estaremos mejor física y psicológicamente para manejar la situación, íncluso como ya os conté que me pasó a mi con M, que me sentía “como una super mujer con superpoderes” pero no siempre es así. Sobre todo si ha habido un mal parto las secuelas afectaran todo el puerperio.

Cuando llega el día del parto estás deseando que pase rápido, pero no todo acaba ahí, aún nos quedan pasar cosas para las que nadie nos ha preparado.

Comienzan los entuertos, esas contracciones del útero, que pueden ser tan dolorosas como las del parto, y que si además el bebé toma pecho con su succión hace que sean más intensas. Pero a la vez  es muy positivo y otra ventaja más de la lactancia materna para la madre, ya que nos ayudará a que “vuelva todo a su sitio”, a que el útero recupere su tamaño y situación.

Estas mismas contracciones también irán acompañadas de loquios, restos de placenta y otros desechos que iremos expulsando y que puede durar hasta 40 días, por eso la llamada “cuarentena”.

A todo esto también pueden sumarse los puntos, episotomías y sobre todo cesáreas resultan muy incómodas, no sabes que postura coger para que moleste menos y poder ocuparte de los cuidados del bebé. Esto a veces también complica la postura para dar de mamar al bebé y puede afectar al correcto agarre y sus correspondientes grietas en el pecho.

Por eso es importante ponerte en manos de una asesora de lactancia que te enseñe las diferentes posturas y te ayude en esas primeras tomas que son decisivas para afrontar con éxito tu lactancia.

También llegará la subida de la leche, aunque como en todo no todos los casos son iguales, yo si tuve en las dos ocasiones una gran subida. El pecho se inflama, es molesto y doloroso. Y si además tienes un bebé que mama poco o duerme mucho como lo era la pequeña O se hace más complicado su vaciado para aliviar esa sensación.

En mi caso, para aliviar la inflamación del pecho, lo que mejor me ha funcionado en las dos ocasiones eran las duchas de agua caliente. Antes de cada toma me metía en la ducha, me daba un poco con el agua caliente en el pecho, masajeaba la zona y con las manos vaciaba un poco de leche, de esta manera se ablandaba un poco y al bebé le costaba menos engancharse y evitaba agarres incorrectos.

Es importante evitar el sacaleches para que la producción se regule cuanto antes a las necesidades del bebé.

También ayudan las hojas de col, pero es importante pasarlas antes un rodillo para que hagan su función una vez se coloque sobre el pecho para reducir el calor e inflamación.

También está la parte más emocional, ya que tienes las hormonas más a flor de piel y estas más sensible.

Además de la revolución hormonal es normal que tras el parto no te sientas cómoda con tu cuerpo. Ayer tenias una bonita barriga donde estaba tu bebé y de repente esta vacía y blanda, una sensación extraña a la que poco a poco nos acostumbraremos. Ademas todo vuelve “más o menos” a su sitio y dar el pecho también ayuda a perder calorías más rápido.

Otro tema que nos trae de cabeza a la mayoría es la casa, encima son días de visitas y quieres tener todo en orden pero es casi imposible, pues el bebé te necesita a su lado.

Al principio los bebés suelen comer más a menudo. Un bebé que tome pecho puede tirarse hasta 1h enganchado y pedirnos de nuevo antes de 2h por lo que 1h comiendo, le echas los gases y le cambias el pañal y casi que vuelta a empezar, por lo que es normal que te agobie. Pero poco a poco os vais adaptando, las tomas se van espaciando y tu vas conociendo y adaptandote a tu bebé.

Te recomiendo que antes de dar a luz te provisiones con reservas en la nevera, tupper congelados listos para comer te salvaran en más de una ocasión y si alguien quiere ayudarte lo mejor un tupper. Es importante estar bien alimentadas y cuidarnos aún más en estos momentos.

Otro gran tabú es la soledad, tu pareja vuelve al trabajo y tus amigos o familiares siguen también con su rutina del día a día, pero tu vida ha cambiado. Estás todo el día con tu bebé, teneís que adaptaros mutuamente, vas a otro ritmo, el del bebé, intentas hacer planes cuadrando sus horarios de tomas y de siestas pero es complicado porque ellos no saben de días ni horas.

Para ello es muy importante hacer tribu, a mi me ayudó mucho conocer a otras mujeres en la misma situación, viviendo las mismas cosas en el mismo momento y ver que lo que te pasa es normal.

Grupos de apoyo como talleres de lactancia o actividades tipo pilates postparto puede ayudaros a hablar con más gente que estan en vuestra misma situación.

Y una vez conoces todo esto y ves que lo que sientes les pasa a todas las mujeres te sientes mejor, te das cuenta que no es ni porque seas mala madre ni porque seas un desastre ni nada por el estilo, sino porque tu vida ha dado un giro de 360° y necesitas adaptarte.

Rocío

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