El mejor recuerdo, una fotografía

Recuerdo cuando empecé a salir con mi marido que él no entendía por qué me gustaba guardar foto de todo. A mí me encantaba inmortalizar cada momento, y él siempre me decía que el guardaba los recuerdos en su memoria. Con los años me tuvo que dar la razón (como con todo! jejej) se ha dado cuenta que no es así, que a veces se nos olvidan momentos o detalles y cuando vuelves a ver una fotografía te trae a la mente todos esos recuerdos y sensaciones que viviste en este momento.

Y si he intentado guardar fotografía de cada momento especial, una boda, un viaje o cualquier otro momento agradable de mi vida, no iba a ser menos mis embarazos o la evolución de mis pequeños.

En mi primer embarazo una amiga mía me regaló una sesión de fotos, un regalo muy original que os recomiendo si no sabéis que regalar.

A mí me gustan las fotos del final del embarazo, cuando la tripa “está a punto de estallar”, me parece maravillosa la transformación del cuerpo de la mujer por lo que quedé con la fotografa para hacer la sesión casi en la semana 37, la sesión constaba de dos partes, una con fotos exteriores y otra más íntima en casa. Tengo que contaros que casi me quedo sin la sesión, ya que hicimos las fotos de exteriores un domingo y quedamos para continuar con las fotos interiores el miércoles, pero M se adelantó y nació el martes, por lo que cuando me llamó la fotografa para confirmar la segunda sesión ¡me encontraba en el hospital con mi hijo en brazos! jejeje. De esta manera, quedamos en aplazar la sesión unos meses y hacer unas fotos más maternales con mi bebé en casa, en la bañera conmigo, en la cama dándole de mamar o jugando en el suelo, y quedó una sesión de fotos muy bonita.

Como a mi me gusta la fotografía, y encima era mi primer hijo le hacía fotos casi a diario, le hice unas fotos muy chulas con trajecitos de ganchillo que compré, y también foto de cada cumplemes, y cuando llegamos al momento blw ¡os podéis imaginar cuantas instantáneas capture! ¡Y cuanto más se manchaba mejor! jeje

En el segundo embarazo, volví a contar con la misma fotógrafa para que me hiciera una nueva sesión de fotos de embarazada, aunque en esta ocasión me apetecía algo más familiar, incluir también a M esperando la llegada de su nueva hermanita, y aprovechar que también saliera papá para tener alguna foto familiar. También quedó genial el resultado, aunque el peque me robó todo el protagonismo!! jajaja. Al final fue una sesión más familiar y de M que de embarazo, pero me encantó también.

Con la llegada de O, ya que yo tendría menos tiempo para estar fotografiándola, me apetecía hacerle una sesión new born, de esas que les hacen dormiditos y con posturas y ropita muy mona. Entonces conocí gracias a facebook a Little Memories Fotografía, e hicieron una sesión de fotos espectacular a la pequeña, además incluyeron también alguna foto de hermanos que quedó preciosa. Me encantó conocer a Sergio y Sole, una pareja muy perfeccionista y que se complementan a la perfección, él detrás de la cámara y editando cada fotografía y ella con una paciencia interminable para dormir a los bebés y colocar cada detalle, cada arruga del vestuario y cada una de las partes del cuerpo del bebé haciendo una composición digna de la mejor fotografía.

Además aproveche las fotografías de la sesión de fotos para hacer los regalos para los invitados para el bautizo de O, pero eso os lo cuento en otro post con todos los detalles del bautizo.

 

Rocío

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