Músicoterapia para embarazadas: una experiencia de conexión

La I Jornada de Maternidad y Crianza que celebramos hace unas semanas nos llenó de ilusión por ver un sueño cumplido, pero, además, nos dio la oportunidad de conocer a gente muy interesante, llena de buenas ideas y proyectos fascinantes. Natalia Garbarets es una de ellas.

Natalia es musicoterapeuta, especializada en el acompañamiento a través de las experiencias sonoras y musicales, en la etapa prenatal, con bebés, y con niños con necesidades especiales. La pasión con la que nos presentó su trabajo nos dejó con la boca abierta y con muchas ganas de probar, así que concertamos una cita para una sesión de musicoterapia prenatal acompañada por el papá.

Natalia nos recibió en su casa que inmediatamente me pareció un lugar acogedor, sin ruido. Supongo que los músicos buscan en la vida la misma armonía que encuentran en la música. Al entrar nos encontramos con que teníamos preparado todo un set de instrumentos, además del piano que presidía el salón, con los que iríamos trabajando a lo largo de la sesión.

Pero antes de empezar hablamos un poco de la músicoterapia, en qué consiste y por qué puede ser tan útil durante la etapa prenatal.

Como ella misma nos cuenta en su web, www.soninnats.com, “el embarazo en un momento muy especial, experimentado por la mujer y su familia con gran emoción, esperanza, ilusión y fantasía sin excluir las sombras de frustración, temor, dudas y miedos. Es un momento de cambios físicos, desajustes hormonales y sensibilidad emocional. La musicoterapia ofrece unos recursos excepcionales en la etapa de gestación como para cubrir las necesidades latentes del bebé, de la mujer y de su pareja.

Hablamos de los tres vértices, mamá, papá y bebé, y de cómo la música nos iba a aportar a cada uno. A la madre para relajarse, soltar los miedos y conectar con la vida que lleva dentro. Al padre para entrar en el mundo emocional de la madre y acompañarla en este momento tan sensible y conectar también con el bebé a través del cuerpo de la mamá. Y al feto estimulando sus sentidos y conexiones neuronales ofreciéndoles experiencias sonoras que supondrán un aprendizaje y una nueva vinculación con sus progenitores y con el mundo exterior.

Tras intercambiar toda esta información y nuestras expectativas acerca de la sesión, Natalia nos dio una bienvenida musical cantando e invitándonos a hacer lo mismo, pero todavía no habíamos perdido la vergüenza 😉

Después comenzamos una relajación guiada por ella acompañada por música en la que terminaríamos con una visualización del bebé. Fue un momento muy emocionante que luego compartimos contando qué habíamos sentido cada uno, con Natalia como guía para interpretar estos sentimientos.

La música despierta la sensibilidad que llevamos dentro, y es necesario que alguien completamente respetuoso como ella sepa hacia dónde dirigir todo lo que va surgiendo.

Tras esta experiencia tan bonita, nos relajamos un poco con la siguiente dinámica en la que Natalia nos invitó a crear un ambiente sonoro ideal para nuestro bebé con los instrumentos que nos había preparado. No somos personas dotadas de un gran talento musical, pero pudimos perder la vergüenza experimentando y creando un recuerdo que nos llevamos grabado y que guardaremos toda la vida.

Después de experimentar con los instrumentos llegó el turno de la voz. Es uno de los puntos más fuertes que nos conectan con nuestro futuro bebé, ya que siempre le acompaña y es casi lo primero por lo que nos identifican. Además, es una herramienta fundamental que tenemos a nuestra disposición para el parto. Como ella misma nos dijo, el canto favorece el control de la respiración, tensión y relajación de los músculos, activa los mecanismos hormonales, desencadena los mecanismos de la escucha activa y flujo de las energías tan necesarias para el trabajo de parto y el control del dolor.

En este caso, el uso que le dimos a la voz fue como vehículo de conexión entre el padre y el bebé a través del cuerpo de la madre, mientras Natalia tocaba el piano y nos guiaba y transportaba a nuestro mundo interior con su música.

El segundo embarazo pasa mucho más desapercibido. Por mucho que te propongas dedicarle tiempo a tu barriga, cuando tienes un toddler reclamando tu atención y marcando el ritmo, muchas veces recuerdas que esperas otro bebé cuando te da una patada. Y si esto es así para nosotras, que llevamos la barriga encima y al bebé dentro, cuánto más para los padres. Los ratos de sentir al bebé con las manos en la tripa son mucho más escasos. Siendo consciente de esto, para mí era muy importante que hiciéramos la sesión de musicoterapia los dos juntos, parando la vorágine del día a día y permitiéndonos sentirnos y sentir a la nueva bebita que va a llegar a nuestras vidas. El momento de conexión que logramos los tres a través de la voz y el piano será un recuerdo imborrable.

Por último, Natalia me tenía preparado un baño sonoro, que hicieron entre ella y mi marido, en el que yo sólo tenía que concentrarme y sentir. Es muy curioso cómo los distintos instrumentos y sonidos pueden llevarte de unas emociones a otras, ayudada sin duda por el embarazo que eleva nuestra sensibilidad a flor de piel. Otra vez las palabras de Natalia para interpretar y orientar todas estas emociones fueron el acompañamiento perfecto.

Toda la sesión fue una gran experiencia que estuvimos encantados de vivir de la mano de Natalia, que para despedirnos tenía preparada una canción preciosa, que ahora sí, cantamos todos juntos (la vergüenza ya había desaparecido). Sin duda, la música tiene mucho que aportarnos durante el embarazo y la preparación para el parto, y más aún, si nos dejamos acompañar por grandes profesionales.

Si tenéis oportunidad no dejéis de probar la musicoterapia prenatal. Podréis conectar con vuestro bebé, vuestra pareja y vosotras mismas.

Arantxa

 

NOTA: Hemos sido nominadas a los Premios Madresfera 2017 en la categoría EMBARAZO Y CRIANZA, si quieres que pasemos a la siguiente fase como finalistas puedes votarnos hasta el próximo 24 de febrero pinchando aquí, es muy sencillo.

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