¡Niños a la cocina!

La cocina sea seguramente la estancia de nuestra casa en la que más tiempo pasamos. Si queremos tener una alimentación medianamente equilibrada no nos queda más remedio que dedicarle tiempo, no hay otro secreto. Y ese tiempo que estás dedicada a hacer la cena y, a veces, la comida del día siguiente son minutos u horas en los que no puedes atender a tus hijos. O sí.

Yo no quería la típica estampa familiar de madre y padre haciendo la cena y niño reclamando atención en forma de trastadas o llamando a mamá una y otra vez. Creo que los niños necesitan sentirse integrados en la familia y, como los adultos, sentirse útiles. Y la cocina nos brinda una oportunidad de oro para ello.

Pero no solamente se sentirán parte del grupo y aprenderán que las tareas de la casa son cosa de todos, sino que, además, estarán entrenando destrezas para la vida, motricidad fina, concentración… Creo que ninguna otra actividad que podamos preparar en casa nos va a aportar tanto como cocinar en familia.

Nunca es demasiado pronto para empezar. Desde que A era un bebé, poníamos su hamaquita en la cocina mientras cocinábamos. Aunque todavía él no participaba, estaba presente y ya formaba parte de su día a día.

En cuanto empezó a andar y a mantenerse de pie, el abuelo le hizo su torre de aprendizaje y desde entonces ha sido uno más. Al principio solo observando y jugando con los utensilios de cocina que le dejábamos a su alcance y poco a poco colaborando en actividades sencillas.

¿En qué pueden ayudarnos una vez cumplido el año?

  • Lavar frutas y verduras. Cualquier actividad con agua les encanta. Sólo hay que poner a su alcance el fregadero y mostrarles primero cómo se hace.
  • Pintar con brochas de cocina. Las empanadillas o masas que hay que pintar con huevo han sido siempre cosa de A desde que descubrió que podía hacerlo.
  • Extender tomate. En cuanto ve que abrimos un bote de tomate frito para pizza o como base de alguna comida, sale corriendo a por la cuchara para hacerlo él.
  • Trabajar las masas. En casa hacemos las masas de pizza y quiche caseras, así que en cuanto saco el rodillo se pone manos a la obra.
  • Hacer bizcochos. Si nosotros preparamos los ingredientes previamente es una actividad perfecta para trabajar los trasvases de sólidos (harina, azúcar, fruta, levadura) como de líquidos (leche, aceite…).

Según ha ido pasando el tiempo las actividades sencillas han ido dando paso a otras con más dificultad. Pasados los dos años tienen un período en el que les encanta cortar, ya sea con cuchillo o con tijeras.

¿En qué nos pueden ayudar cumplidos los dos años? Además de todo lo anterior:

  • Pelar zanahorias u otras verduras con el pelador. Esto ayuda también a que después se la quieran comer. El haber colaborado en preparar la comida les hace sentirse orgullosos de su obra y es menos probable que salten con el ¡No me gusta!
  • Pelar huevos duros. Esto les apasiona y es fantástico para trabajar la motricidad fina y la concentración.
  • Cortar verduras. Aunque nos de respeto dejarles un cuchillo tan pequeños, nosotras siempre estaremos observando y guiándoles. En casa A utiliza el cuchillo infantil de Ikea que no tiene filo, pero también hay otras opciones como ésta de Amazon.
  • Hacer helados caseros. Lavar y cortar la fruta, añadir los ingredientes y después trasvasar a los moldes. Con esto también trabajamos la paciencia porque tenemos que esperar a que se congelen!

Definitivamente cocinar con niños es más divertido. Ya que tenemos que hacerlo, convirtámoslo en un rato agradable en familia en el que podamos conectar con nuestros hijos y hablar de nuestras cosas. No hay nada como tener las manos ocupadas para que la lengua se suelte.

¿Vosotras incluís a los niños en la preparación de las comidas? ¿En qué otras actividades los involucráis en la cocina?

 

Arantxa

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