Nuestra experiencia con el destete definitivo (Parte 1)

Todo tiene un final y la lactancia materna también. Aunque en las muchas horas iniciales con el recién nacido a la teta y las largas noches de tomas continuas parezca que no se va a acabar nunca, llega.

Sabiendo que la recomendación oficial es la lactancia exclusiva durante los 6 primeros meses y después, mínimo hasta los 2 años, es cierto que cada díada madre-bebé es diferente y cada uno encuentra su momento en función de sus circunstancias.

Lo que deberíamos tener siempre presente, tal y como decimos en nuestra Guía para una Lactancia Materna Fácil y Exitosa (que podéis descargar gratuitamente en la barra lateral del blog), es que el destete debería ser un proceso tan respetuoso como toda nuestra crianza.

Consigamos un final bonito para una de las mejores experiencias de nuestra vida.

Muchas veces he leído preguntas de madres desesperadas en los grupos de lactancia porque quieren o necesitan destetar a sus hijos y no saben cómo abordarlo. Es un tema delicado porque, aunque haya una serie de consejos generales, lo que funciona para una familia puede ser descabellado para otra o incluso para cada bebé de una misma madre. La sensibilidad y el instinto para acompañar a nuestro niño la tenemos cada una de nosotras, solo hay que confiar y escuchar a nuestro hijo.

En función de la edad de tu bebé la manera de abordarlo también puede ser muy diferente. Como expliqué en el post sobre el destete nocturno, en mi caso para mí era importante poder explicar a mi hijo con palabras por lo que estábamos pasando y que él pudiera entenderme. Además, se juntaron otros muchos factores como un nuevo embarazo o que las noches pasaron a ser muchas del tirón, por lo que las tomas a mitad de noche dejaron de tener su función.

En el mejor de los casos el destete debe ser un proceso gradual en el que tanto el bebé como la madre van retirando tomas hasta que finalmente uno de los dos pone el punto final.

O el niño deja de mostrar interés o la madre retira la última toma. Así nuestro cuerpo irá produciendo cada vez menos leche y evitaremos una posible mastitis y para el niño será algo de lo que se va desprendiendo poco a poco.

En mi caso yo no me había planteado dejar la lactancia. Cómo contaba en este post, mi intención era continuar durante el embarazo y después hacer lactancia en tándem. Habíamos reducido las tomas a una sola antes de dormir por lo que la lactancia para mí no suponía una carga, sino nuestro momento de conexión y unión antes de dormir. A pesar del dolor inicial del enganche por la sensibilidad del pecho en el embarazo, ambos seguíamos disfrutando de la lactancia.

Sin embargo, las circunstancias se impusieron y las directrices médicas me obligaron a destetar de un día para otro.

Fue un momento duro, porque ninguno de los dos queríamos dejarlo. Siempre había pensado que seguiríamos hasta que él quisiera y sentía que le estaba quitando su momento para decidir que ya era suficiente. No era así cómo me lo había imaginado ni mucho menos, pero pasado el disgusto inicial afronté la situación de la mejor manera que supe teniendo todo esto en cuenta:

  • Ya había retirado todas las tomas excepto la de dormir por las noches por lo que sólo nos quedaba por dar el paso final. Con palabras que le explicaran por lo que estábamos pasando, mucho cariño e infinita paciencia íbamos a poder superarlo.
  • Es importante disfrutar la última toma y despedirse. No sé por qué, pero la noche antes de la consulta médica, tuvimos una toma muy larga en la que me dediqué a observar a mi bebé y a disfrutar, en vez de a leer o dormirme directamente como otras noches. Quizá intuía lo que podía pasar.
  • Cuando somos nosotras las que decidimos que se acabó es importante acompañar al niño, consolarle y darle todo nuestro cariño y apoyo. Al fin y al cabo, le estamos quitando algo que es muy importante para ellos y lo pasan mal.
  • También es importante que nosotras pasemos nuestro duelo. En este caso es independiente de quién decida el fin. Es normal sentirnos tristes por una etapa tan preciosa que se acaba. En mi caso, al ser impuesto y repentino los sentimientos fueron muchos. Afortunadamente pude desahogarme con mi familia y amigas que estuvieron ahí para escucharme y consolarme.
  • Había que crear una nueva rutina para dormir. En algunos casos funciona el método padre, pero no era para nosotros. Siempre he sido yo la encargada de dormirle y negarle mi presencia además del pecho no era lo ideal en nuestro caso. Como a A siempre le ha gustado mucho la música, lo que hicimos fue cantar una canción una vez apagada la luz para relajarse y dormirse.
  • Siempre que pasamos por un nuevo trance o cambio para la vida de A me gusta contar con cuentos que nos ayuden a asimilar la situación. En este caso me hice con La Fiesteta de Miriam Tirado y lo leíamos varias veces al día. Así me ayudaba para explicarle todo lo que la teta había significado para nosotros y hacíamos hincapié en todo lo bueno que tiene hacerse mayor.
  • Hay que cargarse de paciencia. La gente a mi alrededor lo comparaba constantemente con el proceso de dejar el chupete y me decían “en dos días se ha olvidado”. No fue así para nada. Es cierto que fue mucho más fácil de lo que me había imaginado (en nuestra cabeza siempre todo es mucho peor) pero fueron dos o tres semanas de explicar la nueva situación y acompañar la frustración cada noche.

Es una etapa que termina y que deja paso a otra que también tiene su lado positivo. Puedes volver a tomarte una copa tranquilamente, comprar nueva ropa interior y disfrutar de la maternidad desde otra perspectiva… ¡si no tienes otro bebé en camino!

Arantxa.

3 comments

  1. Tania says:

    Yo me tite 1 año y medio dando de mamar a mi niño y fue el, el que lo dejó.. Siempre que podía Le daba después de cada comida. Estoy muy feliz de haberlo hecho hasta que el quiso.. Así no le costó sufrir a él.

  2. ama_nece says:

    Me ha gustado mucho la entrada. Puedo preguntarte los motivos médicos Q os llevaron a finalizar la lactancia?
    En nuestro caso tb desteté al mayor cuando sólo hacía tomas para dormir, y las abrupta mente de lo que hubiera querido, pero una agitación del amamantamiento brutal al inicio del segundo embarazo me hizo ponerle punto final.
    Con el pequeño, de 14meses, seguimos disfrutandola y esta vez confío en poder finalizarla más adelante y con más calma.
    Enhorabuena por el blog!

    • admin says:

      Muchas gracias! En la semana 20 de embarazo me diagnosticaron acortamiento del cuello del útero, y como la lactancia genera contracciones fue una de las cosas que me quitaron. Yo también estoy con la segunda lactancia y esta vez espero que seamos nosotras las que decidamos cuándo terminamos.
      Un abrazo!

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