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Nuestro propósito de año nuevo: Autocuidado

Desde que nos convertimos en madres nuestras vidas han pegado un giro de 360º. Sinceramente, creo que no sabemos la magnitud de la maternidad hasta que te sumerges en ella.

Creo que muchas somos las que antes de ser madres nos prometemos no cambiar, nos prometemos seguir disfrutando de nuestras aficiones, de nuestro tiempo para nosotras, para los amigos y para la pareja. Pero cuando llega tu bebé no suele ser así. 

La crianza es muy intensa, la lactancia materna muy sacrificada y aunque quieras, hay muchas cosas que te pierdes por el camino. 

Y cuando por fin parece que el niño mama más espaciadamente, cuando la alimentación complementaria ya está casi superada, cuando las distintas crisis ya parecen estar superadas y puedes empezar a tener tiempo para ti te quedas embarazada, y el tiempo para tu autocuidado se vuelve a aplazar.

Pero no debemos olvidarnos que el autocuidado es esencial para toda persona, y en la crianza más importante aún si cabe, pues necesitamos cuidarnos para poder cuidar.

Nuestro bienestar es vital para la salud de nuestra familia y si una madre o padre está feliz, su hijo también lo estará.

Aunque a veces nos cuesta darnos cuenta de esto, y lo vamos retrasando.

Por ello este año tanto Arantxa como yo teníamos claro que nuestro principal propósito de año nuevo sería el autocuidado.

Y aquí os dejamos nuestros objetivos de autocuidado para este 2020:

ARANTXA

Siempre escuchas que ser madre te cambia la vida y la perspectiva. Sin embargo, mi yo de antes de ser madre pensaba que eran exageraciones, que cada una tenía la capacidad de decidir y que no podía ser para tanto. 5 años después de haber visto el primer positivo en el test de embarazo tengo que decir que sí es para tanto.

Sabía de antemano que la crianza respetuosa y con apego era la opción para mi maternidad, así lo sentía y así lo he sentido durante todos estos años. Para mí ha sido natural poner por delante las necesidades de mis bebés de todo lo demás, incluso a veces de mí misma. Así me lo pedía el cuerpo y así era feliz.

Teta, brazos (porteo) y colecho han definido los primeros años de mis dos hijos. Además, al llevarse 2 años y medio prácticamente empalmé uno con otro por lo que llevo 4 años y medio de lactancia con solo 4 meses de descanso en los que ya estaba muy embarazada. Toda esta intensidad me ha aportado muchísimo amor y mucha satisfacción pero también mucho cansancio y, en alguna ocasión, algún rato de agobio.

El tiempo ha pasado, A va camino de los 4 años y medio y L está a punto de cumplir 2 años, que es justo cuando la etapa fusional termina, y yo me siento diferente, mi cuerpo me pide un cambio. Durante este tiempo he buscado mis espacios, pero reconozco que han sido mínimos, y ahora tengo ganas de retomar algunas de las cosas que me hacían sentir bien antes de ser madre.

El yoga es una de ellas. Lo dejé justo cuando supe que estaba embarazada de A y durante todo este tiempo he practicado pilates pre y post parto. Lo he disfrutado mucho pero echaba de menos la parte espiritual que me aporta el yoga y ya hace unos meses que lo volví a incorporar a mi vida llegando a acuerdos en casa para encontrar mi hueco.

Cuando los niños están acostumbrados a tenerte a su disposición siempre (en horas no laborales, claro) se resisten un poco al cambio. Yo intento explicarles lo importante que es cuidarse a uno mismo y hacer cosas que te gustan para sentirte bien y ser mejor mamá. Y poco a poco van normalizando que mamá también va a actividades o sale a correr.

Ese ha sido mi segundo gran hito de autocuidado que he incorporado después de Navidad y que no entiendo como no lo he retomado antes. Es mucho más sencillo porque solo hay que calzarse las zapatillas y salir, no tienes que adaptarte a ningún horario, aunque es cierto que en casa le hemos asignado un tiempo específico porque si lo dejo para cuando pueda, ese momento no va a llegar nunca.

Creo que cuando eres madre, es muy importante que ese tiempo que quieras dedicarte a ti lo incluyas en el planning semanal, para que la ingente cantidad de cosas que siempre hay que hacer no acabe por anular tu autocuidado.

También muy importante, pero en este caso, más esporádico, he vuelto a cuidar de mi salud acudiendo a un fisio para que me ayude con mis tensiones, contracturas… Ese dolor de cervicales recurrente, o los problemas de suelo pélvico, o la rodilla que te chasca, todas tenemos algún achaquillo que nos molesta pero al que nunca tenemos tiempo para dedicarle. Yo he decidido no posponerlo más 🙂

Por último pero no menos importante, algo que me carga las pilas para toda la semana es disfrutar de la naturaleza con mi familia, así que intento, mínimo una vez al mes, buscar un rato y salir al aire libre. Ir a ver la nieve, a tirar piedras al río, a buscar ruinas… lo que sea con tal de salir de la rutina y volver a respirar sin más. Porque el autocuidado no tiene por qué ser siempre tiempo para nosotras sin hijos, si lo que te gusta es el cine, una buena peli en familia también te hará llenarte de energía. Que es otra de las cosas que hacemos sí o sí cada fin de semana.

En definitiva, en estos cinco años he evolucionado, y parece que la etapa más dedicada e intensa va dejando espacio poco a poco para mí, algún plan de pareja o café con las amigas, y la estoy recibiendo con los brazos abiertos.

ROCÍO

Queramos o no, la maternidad suele cambiarnos, suele cambiarnos la forma de ver la vida, principalmente porque tus prioridades cambian, porque ahora lo primero es esa persona que acaba de llegar al mundo y que necesita de ti para sobrevivir.

Hay muchas formas de vivir la maternidad, y cada familia elegirá la que más se ajuste a ella.

Pero en la forma que nosotras elegimos de vivir nuestra maternidad es muy difícil, durante los primeros años de crianza dedicarte tiempo para ti. Cuando eliges la lactancia materna como forma de alimentación, cuando crees en la exterogestación y sabes que tu hijo necesita tu contacto y tu calor, o cuando practicas colecho porque sabes que así todos descansaréis mejor, no concibes separarte de tu bebé.

Pero el tiempo pasa, M cumplirá en unos meses 5 años y la pequeña O este año cumple 3, y hasta irá al «cole de mayores». 

Poco a poco empiezo a sentir que pueden quedarse al cuidado de otra persona, que puedo ausentarme sin que ellos sufran por mi ausencia, que puedo empezar a tener tiempo para mi, tiempo de autocuidado.

Hace unos meses, aprovechando que mi marido tenía una carrera fuera de nuestra ciudad, aprovechamos la ocasión para hacer nuestra primera escapada sin niños desde que somos padres, y todos disfrutamos de la experiencia, nosotros necesitábamos un respiro y disfrutar de tiempo en pareja, y los peques disfrutaron de un finde en casa de los primos. 

Y ello me hizo darme cuenta de que necesitaba más ratos para mí, más ratos en pareja y más ratos de disfrutar de amigos y conversaciones de adultos.

Y con la llegada del nuevo año era un buen momento de hacer mi lista de propósitos de año nuevo, donde retomar actividades que hacía antes de ser madre y que me hacen sentir bien.

Por ello el primero de mis propósitos era hacer algún plan sin niños, como el scape room que hicimos este fin de semana, o repetir alguna escapada en pareja, o ratos con amigas.

El siguiente de mis propósitos era salir a correr, y aunque he buscado un rato en el que los peques están aún en el cole, para mi era importante retomar el deporte, volver a ponerme en forma y tener un rato al día de desconectar.

Otro de mis propósitos era ver pelis y series, ya que antes de ser madre solíamos verlas, sobre todo después de cenar. Pero con la llegada de la maternidad después de cenar me tumbo con los peques en la cama para darles el pecho y dormirles, y al final yo también suelo acabar dormida, por lo que esos ratos de tele y pareja cada vez nos costaba más encontrarlos. Pero nos hemos propuesto ver una serie a la semana y ese día si o si sacamos ese ratito, y alguna peli los fines de semana hacen que vaya cumpliendo mi propósito.

Otro de mis propósitos de autocuidado es arreglarme y maquillarme más. Desde el embarazo de la pequeña O dejé de trabajar y ya no me incorporé al mundo laboral, mi vida fuera de casa en diario es llevarlos y recogerlos el cole e ir al parque, por lo que la mayoría de los días me recojo el pelo con una coleta, no me maquillo y voy en vaqueros o ropa deportiva.

Pero he empezado comprándome maquillaje nuevo y cambiándome un poco el peinado para animarme a arreglarme más, y vernos más guapas siempre ayuda a sentirnos mejor.

También quiero aficionarme al Batch cooking, ya que con los niños en el comedor, y mi marido que muchos días no viene a casa a comer, me he relajado mucho con la alimentación del medio día, por lo que quiero con esta «técnica» volver a organizar y planificar mis menús semanales saludables.

Toda mi lista de autocuidado complementa mi vida actual, lo que incluye por supuesto a mi familia. En definitiva, quiero sacar ratos para hacer cosas que a mi me gustaban antes de ser madre, sin dejar de pasar tiempo con mi familia y seguir haciendo muchos más planes juntos que nos encantan.

Ser madre no significa que mis gustos hayan cambiado, sino que a mis aficiones de antes de ser madre se han añadido otras nuevas y todas ellas pueden complementarse a la perfección. 

Arantxa y Rocío

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