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Pandemia mundial, confinados en familia

Todo el mundo ya ha oído hablar del coronavirus, un virus que recorre el mundo a gran velocidad, obligando a países enteros a que sus habitantes se confinen en casa durante semanas para evitar la propagación del virus y su contagio.

Un virus con el que principalmente corrían peligro nuestros mayores y las personas con alguna patología previa, pero que la realidad es que está enfermando gran parte de la población y llevándose por delante a personas de distintas edades.

Un virus que a priori tenia sintomatología similar a la gripe, pero que la realidad es que puede representarse con multitud de sintomas diferentes, desde dolor de cabeza, mareos, dolor de estomago, diarrea o vómitos, hasta los más habituales de la gripe como tos y fiebre, cada persona lo representa diferente. Motivo por el cual al principio fue tan difícil detectar que era el mismo virus. Incluso hay adultos, que al igual que los niños pueden ser asintomáticos, por lo que es una locura, que se ha ido de las manos y que ha colapsado todos los hospitales.

En España el pasado 14 de marzo de 2020 se decretó un Estado de Alarma de 15 días, y que ya han anunciado su prolongación hasta como mínimo el proximo 11 de abril, con el fin de poder parar los contagios. Este

Estado de Alarma obliga a que todos permanezcamos en casa y solo podamos salir para necesidades básicas, como hacer la compra, sacar al perro o ir a trabajar. 

Los colegios y demás centros educativos también cierran, y toca organizarse para sobrellevar lo mejor posible estos días encerrados con niños.

ARANTXA

Para nosotros la rutina ha cambiado completamente y, poco a poco, hemos ido creando una nueva forma de pasar nuestros días que se adapte a las necesidades de todos. 

Hemos pasado de tener muy presentes a los abuelos que nos ayudan con el cuidado y la logística de los niños a estar solos los 4 en casa, trabajando y con los niños al mismo tiempo. 

Lo primero que hicimos el día que se decretó el confinamiento fue una reunión familiar en la que explicamos la situación a los peques y cómo íbamos a organizarnos de ahí en adelante, teniendo en cuenta que yo tengo que seguir cumpliendo mi horario teletrabajando. También ese día hicimos varios planes para hacer durante la semana que nos apetecieran a todos para mantener el ánimo: hacer una cabaña en el salón, hacer un bizcocho de chocolate, construir una ciudad Playmobil… 

A partir de ahí los días han ido construyendo nuestra rutina sin darnos cuenta y sin planteárnoslo demasiado. Los niños se levantan a las 9 y media como muy tarde (normalmente se despiertan solos antes) y después de desayunar tienen un rato largo de juego libre. 

Cuando empiezan a cansarse o a aburrirse, planteamos algo de trabajo para A: letras, números, escribir, colorear, recortar, series… en función del día y de las ganas, y pintar o plastilina para L. Mi intención con el trabajo de A es que no pierda el ritmo y lo aprendido hasta ahora, y sobre todo, seguir sus intereses, no pretendo convertir mi salón en un aula ni nada parecido. 

Sobre las 12 almorzamos algo y después más juego libre: construcciones, coches, playmobil, legos, juegos de equilibrio… A la 1 ya suelen estar cansados y les proponemos algo de movimiento: bailar, circuitos, yoga… dependiendo del día. 

Llega la hora de la comida y después L duerme su siesta y A ve sus dibujos. En ese momento yo aprovecho para buscar propuestas de arte y manualidades que hacemos después todos juntos. Terminamos, merendamos y toca movimiento otra vez. Esta vez, jugamos al voley globo, al escondite o a lo que se nos ocurra y para terminar sacamos el colchón y saltan para descargar energía. 

Como dice Rocío, las normas en cuanto a jugar a la pelota o saltar se han flexibilizado porque nos interesa proporcionarles el movimiento que la falta de calle les está negando. 

Después toca baño, cena y si no estamos muy cansados, vemos un documental en familia para cerrar el día. 

En general los días están fluyendo mucho mejor de lo que podía esperar cuando nos impusieron el confinamiento estricto de los niños, aunque también me he dado cuenta que según pasan los días mantener el ánimo se va complicando. 

Como organizar el cumpleaños de Luz nos dio mucha vida, decidimos organizar una fiesta o un plan especial cada fin de semana y se nota a la hora de estar más entretenidos y con algo que esperar con ilusión durante la semana. El pasado fin de semana organizamos la fiesta de la primavera como compartimos en Instagram y seguramente el finde que viene hagamos la acampada en el salón que hizo Rocío con M y O. 

Sinceramente agradezco cada día poder pasar estos días de confinamiento con ellos, me están enseñando mucho más que yo a ellos a adaptarme a la situación, a vivir el momento y a centrarme en lo que sí tenemos y en lo que sí podemos hacer. 

El coronavirus nos ha llevado a todos a una situación límite en la que jamás imaginamos que nos veríamos, hacer de ella una experiencia de aprendizaje y crecimiento junto a mi familia está siendo mi principal reto para afrontarla.  

ROCÍO

En nuestro caso optamos por intentar llevar en la medida de lo posible nuestra rutina, pues nos da seguridad y tranquilidad a todos y esto hace que el día se lleve mejor.

Lo primero que hicimos fue hacer una gran compra, para no tener que salir a comprar en unos 15 días, al llegar a casa hicimos un pequeño «inventario» de lo comprado y lo que teníamos en casa y diseñamos los menús de comidas y cenas para las próximas 3 semanas. Me preocupaba mucho el tema de la alimentación y que pudiera haber falta de algunos alimentos en los supermercados, por lo que tener la comida organizada para las próximas semanas me da mucha tranquilidad, y sobre todo me ahorro el trabajo de tener que pensar cada día qué comer.

Otra de las primeras cosas que hicimos fue explicar la situación a los niños, aunque ellos llevaban semanas oyendo hablar de ello, y en el cole les habían explicado como cubrirse con el brazo al toser o como lavarse las manos y lo importante que era que lo hicieran con mucha frecuencia, tocaba decirles que no habría colegio en una temporada, que no podíamos salir a la calle y ver cómo íbamos a organizarnos.

Entre toda la familia organizamos un horario orientativo para las próximas semanas mientras dure el confinamiento:

  • 9h desayunar
  • 10-11h propuestas de tareas o actividades de aprendizaje
  • 12 a 13h juego libre
  • 13 a 14h actividad creativa con mami
  • 14h comida
  • 15 a 16.30h película
  • 17h merienda
  • 17-18h juego en familia
  • 18-19h deporte
  • 19h baño
  • 20h cena
  • 21h dormir

Aunque el horario es muy flexible, y muchos días hay cambios, nos ayuda a llevar una organización, a intentar no perder la rutina y a intentar tener tiempo para todo.

Hemos seguido manteniendo algunas normas pero hemos levantado las manos con otras. Respecto a móvil o tablets nos hemos mantenido en nuestra tónica habitual, aunque muchos expertos nos dicen que no pasa nada por utilizar estos recursos durante este periodo extraordinario, entiendo que si les damos estas herramientas, que hasta el momento desconocen, luego va a ser complicado eliminarlas. Respecto a la televisión aprovechamos la siesta de la pequeña O para ver una peli en familia con M, de esta manera descansamos todos un rato y hacemos algo especial que en diario no solemos hacer.

Aunque a diario usamos el móvil para hacer videollamadas a familiares o amigos que echamos de menos en estos momentos, y nos hacen pasar este encerramiento un poco más ameno.

En cambio hemos echo la vista gorda con actividades que les permitan hacer ejercicio físico, como correr por la casa, jugar a la pelota o la comba, o incluso saltar en el sillón!! jejej, pues entendemos que necesitan liberar energía de alguna forma, además de hacer ejercicio a diario en casa.

Cada día toca reinventarse y buscar nuevas propuestas que nos den motivación para seguir un día más y para hacer más llevadero este encerramiento. Hacer una acampada o un picnic en el salón, convertir la bici de los niños en estática, una búsqueda del tesoro o tomar el aperitivo virtual con familiares y amigos están siendo nuestros rayos de luz en los días más grises.

Esta situación nos ha enseñado la gran solidaridad de las personas, como gente a través de las redes sociales nos dan conciertos gratuitos, como personas hacen recursos gratuitos para niños, todos se han volcado en hacer este encierro un poco más llevadero y en buscar opciones de entretenimiento gratuito para todos los públicos.

También nos ha enseñado la gran capacidad de adaptación que tienen los niños, nos está dando una posibilidad única y maravillosa de disfrutar de ellos, de disfrutar de tiempo en familia y de hacer aquellas cosas para las que casi nunca tenemos tiempo.

Queremos que cuando todo esto pase y recordemos esta situación nuestros hijos lo recuerden como una etapa bonita que vivieron y disfrutaron con sus padres, llena de recuerdos y momentos bonitos en familia. Y sobre todo disfrutar de esta oportunidad única de seguir fomentando el vínculo afectivo con nuestros hijos.

Toda la vida jugando a «pensar a quien te llevarías a una isla desierta», y después de pasar juntos una pandemia mundial de más de 1 mes encerrados en casa, tengo claro que volvería a pasarlo con mi familia, la que yo he elegido, la que yo he formado, y de esta situación extrema saco muchas más cosas buenas que malas.

 

 Arantxa y Rocío

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