Postparto: vulnerable pero poderosa

De par en par he abierto los rincones de mi alma… canta Sabina en una de sus canciones y así es exactamente como te sientes cuando das a luz. Removida, expuesta, vulnerable pero también fuerte, poderosa y plena.

Pero vayamos con cuidado, porque hay mujeres para las que el puerperio es un período muy duro. No se encuentran a ellas mismas y se ven superadas por ese bebé que las demanda a todas horas, a lo que además se suma el sentimiento de culpa por no sentirse felices. Por si fuera poco, sufren todas estas emociones en silencio. Porque este tema, como muchos otros que afectan a la maternidad, es tabú en muchas situaciones. Porque cuando empiezas a contar cómo te sientes, la persona que tienes enfrente, normalmente se siente obligada a recordarte que debes estar contenta por tu bebé y no quejarte, y centrarte en lo positivo y no pensar todas esas cosas, bla, bla, bla.

Recuerdo las últimas semanas de embarazo. Las palabras de algunas mujeres de mi entorno, sobre todo las que habían sido madres recientemente, que veladamente intentaban advertirme.

Durante el embarazo, sientes más que nunca un hermanamiento entre mujeres. Y esa solidaridad lleva a algunas a compartir su experiencia en voz baja, sin meterte mucho susto, pero intentando transmitirte en definitiva, que después del parto hay más. Y no necesariamente bonito.

Yo ya llevaba mis propias inseguridades respecto al cuidado del bebé (nunca había cambiado un pañal, nunca había cogido a un recién nacido…) por lo que estas insinuaciones se sumaron a mis propios miedos. Pero por otra parte, confiaba en la naturaleza. Creo firmemente que debajo de toda la capa de civilización, educación y cultura somos animales y que el instinto sale cuando más lo necesitamos, y en esos momentos ahí está. Y así fue.

Me considero afortunada porque a pesar de los dolores y el pequeño o gran trauma del parto (ese es otro tema) recuerdo mi puerperio como muy intenso pero también bonito, emocionante  y tierno. El encuentro con el pequeño ser que has llevado en tus entrañas. El amor tan grande que te embarga. Aprender a ser mamá con él. Dejarte enseñar y acompañarle en su descubrimiento de la vida. Es absolutamente sobrecogedor, y por eso, a veces, sobrepasa.

En mi manera de entender la maternidad y la vida, juega un papel fundamental el respeto a los ritmos y a las necesidades de cada uno. Por eso, la llamada crianza con apego o crianza respetuosa coincide con mis valores. Además, por mi propia experiencia, creo que te hace la vida más fácil, y en el postparto son bienvenidas todas las facilidades (y tupers de comida).

Si en lugar de dormir abrazada a mi bebé hubiera estado preocupada porque no quiere estar en la cuna, habría sufrido. Si en lugar de tenerlo en brazos o darle el pecho a demanda hubiera dejado que llorara, habría sufrido. Si en lugar de portearlo pegadito a mí me hubiera  empeñado en pasearlo en el carro a pesar de sus lágrimas, habría sufrido.

En esto, como en todo, debes hacer aquello que te haga sentir bien, tanto a ti como a tu bebé.  Y si aún así, te sientes triste y deprimida, pide ayuda. A tu pareja, a tu familia, a tu tribu. No tienes nada de lo que avergonzarte y sí mucho por lo que luchar.

Arantxa

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Deja un comentario

*