¿Preparación o adiestramiento para el parto?

Hace poco he terminado las clases de preparación al parto. Estoy en mi segundo embarazo y no sabía si asistir o no por eso de que ya no eres primeriza y lo has vivido en primera persona, pero como la matrona era nueva pensé que seguro que algo aprendería.

Me sorprendió gratamente la actualización del personal sanitario en estos dos años y medio que han pasado desde que tuve a mi primer hijo. Las clases de lactancia y crianza fueron muy completas y recordé y aprendí muchas cosas. Sin duda, las cosas han mejorado. Sin embargo, la dedicada al parto me dejó el mismo sabor amargo que la vez anterior.

Salí con la sensación de que es posible tener un buen parto, pero para ello se tienen que conjurar todos los astros a tu favor. Como dice Ibone Olza en su libro Parir “Por desgracia, en muchos sitios la preparación aún es <<sumisión para el parto>>, dando mensajes seudotranquilizadores a la mujer del tipo <<no te preocupes, que en el hospital todo estará controlado>>, <<tienes que confiar en que los profesionales harán todo por tu bien y el de tu bebé>>, etc. Un adiestramiento”.

Nos hablaban del parto natural, pero todas las frases acababan en un si…

  • Habrá que inducir el parto si pasas la semana 41.
  • Habrá que usar oxitocina si el parto no avanza a la velocidad esperada.
  • Habrá que romper la bolsa artificialmente si el parto no avanza según lo previsto.
  • Habrá que hacer monitorización fetal vía vaginal si hay sufrimiento fetal.
  • Habrá que realizar episotomía si las paredes del canal del parto están muy rígidas.
  • Habrá que usar fórceps si el niño se encaja en el canal del parto.
  • Habrá que inyectar oxitocina si no alumbras la placenta antes de media hora.
  • Habrá que hacer cesárea si el niño viene de nalgas.

Y así un largo etcétera. Al final, el sentimiento con el que te vas es de que han cubierto todas sus opciones intervencionistas, y te las han justificado previamente para que vayas con la lección aprendida.

Cuando eres primeriza o has tenido una mala experiencia previa terminada en cesárea como es mi caso, los miedos están ahí acechando y todas estas palabras no hacen más que alimentarlos. Contribuyen a que veas el parto como un trance por el que hay que pasar y que mejor que sea rodeada de profesionales que me dirijan y me digan qué tengo que hacer, y que estén ahí para salvarme.

Lo que a mí me hubiera gustado que me contaran no es esto. Lo que me hubiera encantado escuchar es:

  • Que el parto es un proceso natural que sucede siempre si se da la opción a la mujer de esperar su momento.
  • Que la mujer es capaz de saber si está o no de parto. Me hubiera encantado que nos enseñaran a cómo saber nosotras mismas si estamos dilatadas. Es nuestro cuerpo y nuestra vagina, y no deberíamos ser dependientes durante todo el proceso de parto de una persona externa que nos diga tras un tacto doloroso lo bien o mal que vamos. (Hace poco he sabido que en otros países como Inglaterra no se hacen los tactos vaginales cada dos horas como aquí. Estás de parto y cuando llegue el momento del expulsivo, llegará y ya está).
  • Que cada parto tiene su ritmo y no hay que ajustarse a un patrón de velocidad estipulado hace 50 años con datos cuestionables, y que será respetado en todo caso.
  • Que hay formas de mitigar el dolor del parto, que usemos nuestra voz y nuestro cuerpo para ello. Que la concentración en nosotras mismas y en el momento que estamos viviendo es fundamental. Y que solo en caso de que así lo pidamos, ellos estarán allí para ayudarnos a sobrellevarlo.
  • Que el parto es doloroso y agotador, y puede llegar un momento en que no podamos más y nos sintamos derrotadas. Pero ese momento será el principio del fin, nos repondremos y tendremos a nuestro bebé en brazos cuando lo superemos.
  • Que somos capaces de parir igual que hemos sido capaces de engendrar y seremos capaces de amamantar porque la naturaleza así lo ha previsto para la mujer.
  • Que el personal sanitario estará ahí para ayudarnos cuando lo necesitemos y siempre seremos informadas de cada una de sus actuaciones de manera previa, solicitando nuestro consentimiento porque es nuestro cuerpo, nuestro hijo y nuestro parto.

Me hubiera encantado salir con la sensación de que el parto natural y fisiológico es lo normal y lo que nos esperaba a la mayoría de nosotras. Una experiencia única que nos dará lo más importante de nuestras vidas, a nuestro hijo.

Arantxa.

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