Situaciones absurdas de la lactancia

Terminamos con este post el especial de lactancia materna que hemos hecho durante todo el mes de octubre para celebrar la publicación de nuestra Guía para una Lactancia Fácil y Exitosa, que ya sabéis que podéis descargar gratuitamente.

Hemos hablado del biberón pirata, de las crisis de lactancia y cómo las superamos, del destete nocturno de nuestros hijos y del estreñimiento del lactante. Además, en su día también publicamos vídeos en los que os contábamos por qué decidimos lactar y cómo nos las apañamos para volver al trabajo y seguir lactando.

Hoy queremos compartir con vosotras situaciones absurdas, a veces incluso surrealistas, que hemos vivido con nuestros hijos a la teta. Hay mucho mito en esto de la lactancia materna, y a veces, el humor es lo único que nos puede ayudar a sobrellevar estas situaciones.

Arantxa

La primera vez que me quedé un poco descolocada mientras daba la teta fue en la misma maternidad del hospital. A parte de tener a toda tu familia (tíos, primos, etc) rodeándote y soltando suspiros mientras daba de mamar a mi hijo (no sé por qué yo pensaba que la gente era más vergonzosa, pero no) una enfermera fue la que me dio el primer zasca.

Estaba yo tan feliz en la cama con mi hijo enganchado, la enfermera pasó y yo la miré embelesada pensando “mira qué bien mama mi hijo” cuando me soltó “te está usando de chupete”. ¡Eso es empoderar a una madre primeriza! Menos mal que no todas eran así… El chupete es un sustituto de la teta, y no al revés, que no os engañen.

Pasaron unas pocas semanas y cuando ya estaba recuperada del postparto me fui con mi bebé a casa de mi abuela para presentárselo con calma. Como es habitual con un bebé menor de un mes, cuando no llevábamos ni 5 minutos allí pidió teta y yo se la di.

En esto estábamos, cuando mi abuela me preguntó “¿no te han dicho que le ayudes?”. Yo la miraba y por más que pensaba no se me ocurría a qué se podía estar refiriendo. En mi mente de madre primeriza repasaba los cuidados del bebé pero no daba con ello. Así que le pregunté “¿qué le ayude a qué?”. Y mi abuela muy aclaratoria me respondió “Que le ayudes, que le ayudes. ¿No te han dicho nada?”

De repente, se me iluminó la mente, recordando que a los biberones en la maternidad del hospital lo llamaban ayuditas. Se refería a que le diera leche artificial además de la teta. Le expliqué que no era necesario porque mamaba y cogía peso perfectamente, aunque no la convencí (no puedes borrar en un ratito lo que la industria alimentaria lleva 40 años inculcando).

Yo soy de las que me preparo a conciencia para todo, en lo profesional y también en lo personal. Había leído mucho sobre lactancia y tenía claro lo de la demanda pero hasta a mí, cabezona como soy, me hicieron dudar cuando tuve a mi hijo con 40 días ingresado en el hospital.

La enfermera que nos tocó era de la vieja escuela. Pero vieja, vieja. De las que le dieron los consejos de lactancia a mi madre hace casi 40 años por lo menos. Durante toda la primera noche de ingreso se dedicó a contarme que lo de la lactancia a demanda era un cuento de ahora, que el pecho se debía dar cada 3 horas y 10 minutos cada uno, y muchas otras cosas horribles sobre la lactancia materna que no quiero ni repetir. A lo largo de los 5 días de ingreso fue un machaque constante (también de otras enfermeras más jóvenes) cada vez que me veían con el niño enganchado y llegó al punto de dejar de atender a mi hijo porque yo seguí en mis trece (siguiendo las recomendaciones de la pediatra, por otra parte).

Quizá fuera la situación más surrealista de todas. Me sentía como mi madre que tenía que esconderse de las enfermeras para darnos el pecho. En fin, que más vale estar preparada porque en la maternidad y en la lactancia, todo el mundo tiene una opinión y la manía de compartirla contigo.

Rocío

Como dice Arantxa, durante la maternidad en general, y con la lactancia en particular te encuentras muchas veces ante situaciones que te parecen totalmente absurdas.

En mi caso, la primera también fue en el propio hospital, cuando la segunda noche de nacer M le empecé a notar un poco congestionado de la nariz y pedí a una enfermera que me ayudara para hacerle un lavado nasal, ya que le costaba respirar al mamar, y me contesta “que a los bebés es mejor no tocarles la nariz de tan pequeños, que si quería me traía el biberón de las 3”. Yo me quedé alucinando. En primer lugar porque no entendía por qué necesitaba un biberón si mi bebé mamaba estupendamente. Y en segundo lugar, ¿qué pasa, que hay horario para los biberones? Me pregunto si en los hospitales hay horario para los biberones igual que para la comida de los pacientes. No lo entiendo, al igual que el pecho, el biberón también debe ser a demanda. El caso es que le dije que no y seguí con mi teta.

Luego durante toda la lactancia te encuentras con los típicos comentarios de ¿aún mama? ¿hasta cuando le piensas dar teta? ¿no es muy mayor? Yo siempre contestaba “pues aún estamos dentro de lo mínimo que recomienda la OMS, por lo que ya veremos”. Ya no me decían nada más. Aunque luego venía el resto de la retaila “que si ya no tendrás suficiente leche, que no le alimentará, que si ya es “aguachirri”, te usa de chupete, es vicio… y un interminable de tópicos absurdos que seguro que también habeis oído.

También me he encontrado con madres que decían a embarazadas que haber si podrían dar el pecho porque ellas no habían podido, o bien porque el bebé rechazaba el pecho o por falta de leche, algo también totalmente incoherente y que os explicamos con más detalle en nuestra guía.

La última de las situaciones más absurdas fue con la llegada de mi segundo embarazo. Yo seguía dando pecho a M y comentándolo con una enfermera en el centro de salud, me recomendó dejar la lactancia por riesgo de aborto.

Sólo se recomienda suspender la lactancia cuando hay algún riesgo en el embarazo y también te recomiendan no mantener relaciones, ya que la contracción que se produce del útero es símilar.

 

Arantxa y Rocío

Asesoras Lactancia eDuLacta

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2 comments

  1. Marta M says:

    Pues a A le ingresaron porque le bajó un poco del azúcar al nacer (aunque afortunadamente solo estuvo el día y medio que estuve yo) y mi sorpresa al llegar a la zona de Neonatos, es ke me dice una enfermera ke no le puedo dar el pecho, ¿como? ¿Por qué? Y me dice ke le están dando biberón por riesgo a ké le baje otra vez, vale, hasta ahí de acuerdo (no del todo, xo bueno), xo y la teta por qué no? Después de deliberar y rebatirle todos sus argumentos ya la tuve ke dar una mala contestación xk me dice ke mi hijo tenía una via en la cabeza, a lo ke la tuve ke contestar, ke más interés ke yo no tenía ella en ke a mi hijo no se le kitara esa vía, y ke accedía al biberon xk no tenía más remedio, xo ke después dijera lo ke dijera, yo me le iba a poner, y así hice!
    Algunas ayudan poco, la verdad.

    • admin says:

      Muy poco, nos tenemos que poner cabezonas para que entren en razón. A pesar de ser personal sanitario los conocimientos sobre lactancia materna brillan por su ausencia.

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