Una forma diferente de ver animales

A raíz de una conversación que tuvimos A y yo leyendo el cuento ¡Al fin libres! que le regalamos a L por su segundo cumpleaños, decidimos buscar una forma diferente de ver animales.

En el cuento se narra con pop ups cómo viven algunos animales en la naturaleza y cómo lo hacen en cautividad cuando son capturados por los humanos para su uso y disfrute. Después de una experiencia que tuve en el zoo de Berlín hace muchos años, bastante antes de ser madre, en la que un gorila me miró a los ojos y sentí su tristeza infinita por ser tratado como un mono de feria, me prometí a mí misma no volver a pisar un zoológico o circo con animales.

Lo he cumplido a medias, porque con A hemos visitado Faunia y el zoo Koki. En estos centros no hay grandes mamíferos pero mi sensación siempre ha sido la misma. Así que cuando A me dijo que quería ver animales pero en su casa, no encerrados, me puse a buscar centros de recuperación de fauna salvaje que pudiéramos visitar.

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