Todo tiene solución

Todo tiene solución, menos una cosa. Es una frase que me digo mucho a mí misma para poner las cosas en perspectiva y no perder los nervios ante las situaciones de la vida, y que creo que en la maternidad y la crianza es fundamental para lidiar con la culpa que muchas veces tiene la manía de acompañarnos.

Antes del verano, en los talleres de lactancia que impartimos, me vi repitiendo muchas veces a lo largo de mi exposición esta frase. Desde que nos quedamos embarazadas empezamos a recibir mensajes de lo importante que es todo.

Estar tranquila durante el embarazo, tener un parto natural, el primer contacto con tu bebé, el establecimiento de la lactancia durante las primeras horas, la no interferencia de biberones o chupetes, establecer un apego seguro, no sentar al niño… y así podría seguir eternamente.

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