Trabajando las emociones con El Monstruo de Colores

El Monstruo de Colores fue uno de los primeros cuentos que compré para A cuando todavía era solo un bebé. Como mucha gente quería hacerle regalos, pedí que muchos fueran cuentos para empezar su biblioteca y no acumular más peluches y mantitas 🙂

Estuvo guardado durante mucho tiempo, y cuando cumplió los 2 años lo puse a su disposición y lo leímos un par de veces, pero no llamaba especialmente su atención. Sin embargo, pasados unos meses A ha empezado a estar inquieto en algunas situaciones sin saber expresarme qué le pasaba más allá de llorar o querer irse a casa. Pensando que podían ser miedos, una tarde cogimos el cuento y lo leímos identificando cada una de las emociones.

Como, además, está en pleno período sensible de colores se ha convertido en uno de sus cuentos favoritos. Más allá de conocer las 5 emociones que describe el cuento, estuve buscando por Internet actividades para trabajar con ellas y que él aprenda a identificar y expresar cuándo siente cada una de ellas.

Encontré un montón de recursos y actividades interesantes aquí, aquí y aquí. En la propia página de Anna Llenas, la autora del cuento, hay ideas para trabajar con el libro. Y estas fueron las que elegí por adaptarse al nivel de madurez de A y centrarse en la identificación de las emociones que era lo que nosotros necesitábamos aprender.

Es muy importante que cuando buscamos actividades tengamos en cuenta, tanto el objetivo que queremos alcanzar con la actividad, como la adaptación del nivel de dificultad al desarrollo de nuestros hijos.

Si le presentamos actividades que no entiendan o no sean capaces de llevar a cabo les llevaremos a frustrarse y a no sentirse válidos. Para esto, lo más importante es la observación y la falta de expectativas por nuestra parte. También evitar la presión y saber retirar a tiempo algo cuando veamos que no es de su interés o no lo trata de manera correcta.

Llenar el bote de las emociones

Esta actividad tiene muchas versiones en función de la edad y madurez de los niños. En nuestro caso, como a A le encanta pintar lo que le presenté fue un mural con cada una de las emociones representadas por su monstruo y su color con un bote debajo.

El trabajo que él tenía que hacer era llenar el bote de cada emoción con su color, con pintura de dedos en este caso (excepto el negro que lo hicimos con acuarelas porque no teníamos ese color) mientras hablábamos de las situaciones en que sentíamos esa emoción.

Pensaba que cada día trabajáramos una emoción, pero hay que seguir al niño, y el primer día él quiso que llenáramos el bote de la alegría, el enfado y la calma. Y el segundo día trabajamos la tristeza y el miedo.

Después colgamos el mural en su habitación para que lo tuviera presente y pudiéramos acudir a él cuando sentíamos alguna de sus emociones.

Tengo que decir que el resultado ha sido mucho mejor del que me esperaba. A él le ha encantado pintar y llenar los botes y poco a poco fue participando contándome situaciones en las que se sentía de una manera u otra. Así que os la recomiendo totalmente.

Jugar a expresar las emociones

Para esta actividad preparé un monstruo de cada emoción en una cartulina y lo pegué a un palo de madera para poder manejarlos.

Se pueden hacer varios juegos. Uno de los que más nos ha gustado ha sido el de las representaciones. O bien el niño, o el adulto, representa una emoción y el otro tiene que adivinar cuál es y coger el monstruo correspondiente. O al revés, le propones un monstruo y tiene que representar cómo es sentir esa emoción. ¡Muy entretenido y muy divertido!

 

*Éstas son sólo algunas ideas pero hay muchas más. En unos días Rocío nos hablará de cómo han trabajado ellos este cuento en casa. Ya sabéis, dos puntos de vista parecidos pero diferentes 😉

Arantxa.

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