Volvemos a Valencia en Semana Santa

Como ya os contamos en otro post, la familia de M pasamos el año pasado pasamos la Semana Santa en Valencia, conociendo el Oceanografic y el Museo de las Artes y las Ciencias pero nos quedaron muchas cosas pendientes.

Por eso, aprovechando que es la zona con playa más cerca a Toledo, este año decidimos repetir el destino pero centrarnos en otras visitas.

Día 1. Casco

Era la tercera vez que visitaba Valencia, la primera vez fue en fallas hace unos 8-10 años y tenía la sensación de no conocer la ciudad. Quería pasear por el casco, perderme por sus calles y conocerla más a fondo, por ello en esta ocasión destinamos el primer día para ello

Empezamos por la Plaza del Ayuntamiento, muy diferente a como la había visto en fallas abarrotada de gente y con esas “jaulas” que rodean toda la plaza para hacer las típicas mascletás. Se trata de una gran plaza, que se caracteriza por sus puestos de venta de flores y sus grandes edificios que la rodean, entre ellos el ayuntamiento de la ciudad, de ahí su nombre.

A continuación caminamos por la Calle de Colón, una de las principales vías comerciales de la ciudad, hasta llegar a la Plaza de la Porta de la Mar, un monumento en memoría de los caídos y que hace unos años convirtieron en rotonda.

Junto a la porta de la Mar se encuentra el jardín de la Glorieta, conocido por el gran tamaño de sus centenarios árboles, un lugar agradable donde los niños pueden disfrutar un rato de sus coloridos columpios.

Continuamos nuestra ruta hacia la Plaza de la Reina donde se encuentra La Catedral, rodeándo la catedral llegas a la Plaza de la Virgen donde se ve la otra parte de la Catedral, la Básilica de la Virgen de los Desamparados y el Edificio de la Generalitat.

Cuando visitas la ciudad con niños tienes que adaptarse a sus tiempos, por eso es importante hacer paradas en zonas donde no hay peligro para que corran y jueguen, y la plaza de la Catedral fue otro de los sitios donde los pequeños pudieron estar un rato corriendo y jugando antes de regresar al apartamento

Día 2. Parque Gulliver y Malvarrosa

Teníamos muchas ganas de conocer el Parque Gulliver, de hecho era uno de los motivos de volver a la ciudad, ya que el año anterior nos quedamos con muchas ganas, y la verdad es que mereció la pena.

Es un parque espectacular que se encuentra dentro de los Jardines del Turia, muy cerca del oceanografic y el Museo de las Ciencias. Si lo veis desde arriba, se aprecia la figura de Gulliver, pero una vez entras dentro sólo ves recovecos, toboganes, escaleras y cuerdas para subir y bajar. A los niños les encantó, nos tiramos grandes y pequeños la verdad, aunque los pequeños más valientes que los adultos! jejej.

El acceso al parque es gratuito aunque tienen vigilancia y controlan sobre todo la afluencia y las normas de no comer ni fumar dentro del recinto. También cuenta con baños, enfermería y megafonía que usan también como punto de encuentro y llamamiento por si algún niño “se pierde”. allí pasamos toda la mañana disfrutando del parque y sus toboganes,

Por la tarde el plan previsto era disfrutar de la Playa de la Malvarrosa, pero el tiempo no acompañaba, aún así nos desplazamos hacía allí en coche, extendimos la toalla en el suelo y disfrutamos de su arena fina y dorada con el cubo y la pala.

Como hacía aire no estuvimos mucho rato, por lo que dimos un paseo hasta el Puerto, un plan que a los peques siempre les gusta para ver los barcos.

Día 3. Paseo en barco en la Albufera

El tercer y último día de la Semana Santa en Valencia teníamos previsto conocer el Parque Natural de la Albufera y hacer un paseo en barco.

La Albufera está compuesta por varios pueblos de la zona, nosotros en concreto nos desplazamos hasta El Palmar, donde habíamos reservado para comer un típico arroz valenciano, pero en cualquiera de ellos se puede apreciar el entorno natural, tanto desde sus varios miradores como desde los paseos en barca que organizan en distintos sitios de la zona.

Nosotros optamos por el paseo en barca, pues los niños estaban deseando y así también nos explicaban un poco más. Hay varios recintos por la zona donde tienen pequeños embarcaderos y te hacen “la excursión” en grupo. En el que nosotros entramos lo tenían ambientado con una barraca como los de la época, donde vivían los agricultores de la zona, ya que la Albufera se caracteriza por las grandes siembras de arroz.

Nos pareció muy interesante la excursión pues nos explicaron en detalle como era inicialmente la albufera, y como se había reducido considerablemente su extensión debido a las plantaciones de arroz y la edificación.

El paseo duró una media hora aproximadamente, después dimos un pequeño paseo por el pueblo y a comer ese rico arroz antes de volver a casa y dar por finalizadas estas pequeñas vacaciones.

 

Rocío

Deja un comentario

*