Vuelta al trabajo ¿la deseas?

Obviando el tema de la birria de baja de maternidad que tenemos (que no nos da ni para los seis meses mínimos de lactancia exclusiva recomendada por la OMS), una situación con las que nos encontramos muchas después de ser madres es la vuelta al trabajo.

Yo pude comprobar que en esto, más o menos, hay dos corrientes claras. Las que vamos contando los días que faltan con una pena enorme por tener que separarnos de nuestro bebé y las que, de algún modo, lo están deseando.

Cuando me encontraba en esa cuenta atrás agónica, me quedarían un par de semanas, me encontré con una compañera que me dijo algo así como “ya estarás deseando volver”. Yo, sin pensar en lo políticamente correcto, solté un NO rotundo.  A lo que me respondió que para ella volver a trabajar había significado sentirse que valía para algo más que para dar teta.

Volvamos a obviar, esta vez la falta de educación, ya que en ese momento yo estaba dando el pecho a mi hijo. Lo que subyace de esta frase me parece tan terrible que no sé si voy a saber explicarme.

Nunca he sentido que mi valía se midiera por lo que era capaz de producir en el trabajo o por la cantidad de dinero que era capaz de ganar. Soy algo más que un medio de producción. Pero es que además, ser madre y cuidar y sustentar a tus hijos me parece un trabajo tan importante o más como cualquier otro que podamos hacer las mujeres en una empresa o para nosotras mismas.

Pero no fue el único comentario que me encontré en este sentido. El último mes yo lo estaba pasando mal y a cualquiera que me preguntaba qué tal, se lo contaba. “Pues verás, estoy regular porque veo que se acerca el momento de la separación y me da muchísima pena por mi bebé.” Las respuestas que obtenía algunas veces me dejaban con la boca abierta. “Pues para mí fue una liberación” “Yo estaba harta de niño” “Ya verás como luego ni te acuerdas”.

Puede que me esté metiendo en un jardín, porque los sentimientos de cada una son de cada una. Supongo que habrá mujeres a las que les encante su trabajo y que sientan que su vida está completa cuando ejercen su profesión. Cuando combinan ambas facetas se sienten satisfechas. Me parece perfecto, y hasta envidiable.

Pero es que estamos hablando de bebés que apenas llegan a los 5 meses. Que no son capaces de entender porque su madre no está ahí para cuidarlos cuando es lo único que ellos necesitan. Que se acaban acostumbrando, es cierto. Es lo que tenemos los humanos, una gran capacidad de adaptación. Pero el sufrimiento hasta que lo conseguimos no hay que olvidarlo.

La sensación que me quedó es que hoy en día las mujeres tenemos que ser y aparentar que somos unas super woman, a las que los hijos no les van a suponer ningún obstáculo para seguir ejerciendo todas nuestras facetas. Lo correcto es decir que a ti lo que te apetece es seguir con tu vida, la que tenías antes.

Pues lo siento, pero me niego. Por lo menos me queda la pataleta y decirle a todo el que quiera escucharme que yo lo que quería era estar con mi hijo.

Arantxa.

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