Vuelta de vacaciones y viaje a Amsterdam (I parte)

Llegó el temido 1 de septiembre y aquí estamos de vuelta otra vez con vosotras 🙂

Esperamos que hayáis disfrutado como enanos de vuestras vacaciones. Nosotras desde luego que lo hemos intentado y yo creo que conseguido, cada una a nuestra manera. Si nos habéis seguido por redes ya sabéis que yo he estado visitando Ámsterdam y luego descansando unas semanas en la playa y Rocío ha dado la bienvenida a O a la familia de Criando en Paralelo y ha estado dedicada a cuidarla y mimarla como se merece.

Para hacer un poco menos dura la vuelta hoy os quiero contar nuestra aventura en Ámsterdam con un niño de casi dos años. Era la primera vez que salíamos de España con él y aunque estamos bastante curtidos en esto de viajar, los viajes con niños son diferentes.

Hay que tenerlos en cuenta tanto en la preparación (maleta, alojamiento, destino) como en los planes del día a día para que ellos también tengan su rato de diversión y esparcimiento. ¡¡Hola parques, adiós museos!!

Nos decidimos por Ámsterdam porque además de no conocerlo siempre habíamos oído que era una ciudad muy kids friendly. En cierto modo lo es. Hay muchas actividades para hacer con ellos como granjas y parques espectaculares y en los restaurantes siempre encuentras tronas y rincones de juegos para ellos. Pero la parte de pasear por la ciudad se puede hacer bastante dura con bicicletas aparcadas en las aceras y motos a toda velocidad por el carril bici. Hay que ir con mil ojos.

La parte del avión, que era una de las más temidas, fue sorprendentemente fácil. Si podéis, viene muy bien escoger un horario que coincida con su siesta para que pasen la mayor parte del vuelo durmiendo, como hicimos nosotros. Y la teta, en los momentos del despegue y aterrizaje, viene fenomenal para que no sufran dolor en los oídos por el cambio de presión.

Nuestro alojamiento fue un apartamento de una familia holandesa a través de ainbnb muy bonito y acogedor y con un montón de juguetes para que A tuviera entretenimiento. ¡Aunque el momento de exploración por todo el piso mientras yo me entendía en inglés con el anfitrión fue bastante estresante!

El primer día tras instalarnos lo dedicamos a hacer la compra para desayunar y cenar en el apartamento. Más fácil, cómodo y barato. Y a dar una vuelta por Westerpark que quedaba muy cerca de nuestro alojamiento.

Westerpark es uno de los parques más grandes de Ámsterdam con varios caminos arbolados, zona de lago con patos y conejos, columpios e incluso una granja que visitamos el último día. También dentro, puedes encontrar una antigua fábrica de gas, reconvertida en restaurante donde cenamos el primer día para no complicarnos mucho la vida.

Nuestro plan diario era pasar casi todo el día fuera para aprovechar lo máximo. A hacía su siesta después de comer en el carro y hasta media tarde no volvíamos a casa a descansar. Al tener tan cerca Westerpark muchos días terminábamos la tarde con un paseo por el parque antes de recogernos a cenar.

El segundo día nos dirigimos a la zona de la Estación Central para hacer un crucero por los canales y tener una primera impresión de la ciudad. Fue bastante entretenido porque un niño de casi dos años tiene mucha energía como para estar quietecito y calladito en un paseo en barco de 1 hora 🙂

Después de la aventura del crucero fuimos a comer al restaurante Saltzer que está justo detrás de la Estación, a comer pescadito frito con vistas al puerto. Muy recomendable tanto por la calidad/precio como por el sitio, que está muy bonito.

La tarde la pasamos paseando por la zona del puerto y en la terraza del Nemo Museum mientras A hacía su siesta y en la Biblioteca de Amsterdam cuando despertó, que tiene una planta baja genial para niños.

Cada día intentamos hacer un plan más apetecible para A a última hora para que no notara tanto el cansancio y también tuviera sus ratos dedicados a él en exclusiva. Uno de ellos fue la Biblioteca y se lo pasó en grande.

Otros días visitamos el centro de la ciudad, fuimos a Volendam y Marken, alquilamos unas bicis en un bosque al sur de Ámsterdam… Pero todo esto os lo cuento en la segunda parte de este post, el próximo martes 😉

¡Ya estamos de vuelta!

Arantxa.

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