Nuevos miembros y nuevos roles

Cuando la familia crece todos debemos asumir nuevos roles, desde mamá y papá que toca organizarse y repartirse tareas nuevamente, como los hermanos mayores.

Es habitual que los hermanos mayores se puedan sentir desplazados y sentir que sus padres ya no tiene ojos sólo para él y empiezan a repartir cariño. Ven que sus padres empiezan a hacer con el “recién llegado” cosas que antes sólo hacían con ellos, y por eso es importante que les ayudemos a encontrar su lugar.

Creo que es importante empatizar con nuestros hijos y entendamos como se sienten para poder ayudarles.

Para ello me ayuda extrapolar estas situaciones a la vida adulta, cómo me sentiría yo si entrara alguien nuevo a mi trabajo y empieza a hacer lo que años llevo haciendo yo, si ha sido el último en llegar no me hace gracia que esté a mi “mismo nivel” o sentir que invade mi “sitio”. Imagino que algo así deben sentir ellos, entonces debemos darles “roles superiores”, hacerles ver que ser hermano mayor mola y reforzárselo mucho.

Yo he intentado utilizar una fórmula y creo que me ha servido para que cada uno tenga su papel en casa y es hacerle ver que hay cosas que sólo las puede hacer él porque es mayor, y que su hermana que es bebé no puede hacerlas.

Al principio de llegar la pequeña O empezó a decirme que él también era bebé y a pedirme cosas que hacíamos con ella, entonces decidí jugar a un juego: le propuse jugar a ser bebé.

Le expliqué que había cosas que a él le gustaban mucho que si era bebé no podría hacerlas, como cocinar, jugar al fútbol o con sus juguetes o íncluso comer la misma comida que comemos mama y papa ya que su hermana sólo tomaba teta. Entonces le senté en el carro junto a la pequeña O y le expliqué que eso era lo que hacían los bebés, y que era muy aburrido estar ahí sin poderse mover y a los 2 minutos empezó a decirme que él no era bebé, y que quería jugar.

Esta táctica la he usado varias veces, incluso una noche me pidió ponerse el pañal como su hermana, yo accedí, aunque le avisé que no era nada cómodo, y enseguida me dijo que le picaba y quiso quitárselo. A esto yo siempre le refuerzo diciéndole que ser mayor es más divertido, que ser bebé es un rollo, que los bebés no saben hablar, no pueden jugar con sus primos mayores, ni tampoco mamá le lee un cuento como a él por ejemplo.

De esta manera, poco a poco ha ido encontrando su lugar, cogiéndole el gustillo a esto de ser hermano  mayor y a asumir su nuevo rol.

Aunque no os creáis que todo ha sido tan fácil, también tuvimos unas semanas de retroceso en el control de esfínteres. Después de un año sin pañal yo pensaba que estaba más que controlado, pero a diferencia de otras veces que salia corriendo y podía no llegar al wc y se le escapaba un poquito, empezó a quedarse quieto con las piernas abiertas mirando como se mojaba el suelo, pero en la guarde en cambio nunca lo hizo. Intenté tratarlo con mucha naturalidad y calma, le decía con mucho cariño que seguro que no se había dado cuenta, que no se preocupara que le cambiábamos y que la próxima vez estuviera más pendiente de ir al baño antes, y así al ver que no se le dábamos importancia enseguida todo volvió a la normalidad.

Otro tema en el que retrocedimos fue en el sueño, ya que hacía unos meses habíamos conseguido que durmiera en su habitación, yo me acostaba con él y luego me marchaba a mi cama, pero al ver que su hermana dormía conmigo en la cama toda la noche me pidió venir el también. A esto en cambio no le puse pegas, no sabía como debatírselo y no quería que cogiera celos pensando que uno si y otro no, pero el tema del sueño y el colecho nos da para otro post! jeje

Ya ha pasado más de un año desde la llegada de su hermana, ha sido un año duro, sobre todo las horas en las que el papá estaba trabajando y estaba sola con un recién nacido y un niño de 2 años recién cumplidos. Pero si echo la vista atrás creo que ha merecido la pena, siento que lo hemos gestionado bien, y sobre todo me satisface ver el amor que se sienten mutuamente los dos hermanos, como se echan de menos cuando uno no está y como día a día comparten más momentos juntos.

Aunque esto no ha terminado aquí, y que es algo que se trabaja día a día, por ello intentamos sacar tiempo en exclusiva con cada uno de ellos y hacerles ver que cada uno es especial dedicándole a cada uno lo mejor de nosotros, y sobre todo tratándoles y explicándoles todo con mucho amor, paciencia y calma, y utilizando mucho refuerzo positivo.

Rocío

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