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Planes en familia: Lagunas de Ruidera con niños

¡Hola! ¿Cómo lleváis la vuelta a las rutinas? Hoy os traigo un post con sabor a verano, quizá llega un poco tarde para aprovechar los findes de calor, pero las Lagunas de Ruidera es un paraíso para cualquier época del año.

Cuando no conoces la zona es muy sorprendente descubrir el hábitat que forman las lagunas rodeadas de bosque mediterráneo teniendo en cuenta el entorno de tierras de secano que tiene alrededor. Nada te hace imaginar el tesoro que esconden.

Nosotros ya habíamos estado hace años pasando el día alguna vez en las Lagunas y nos había gustado mucho pero no fue hasta este viaje que realmente nos enamoramos del lugar. Además, descubrimos que para viajar en familia es un destino perfecto.

Nunca hemos sido muy de camping (como Rocío, que nos contó aquí su experiencia), tienda de campaña y todo eso, prefiero tener algunas comodidades como mi propio baño y ducha, y algo más de intimidad que la que te ofrecen las parcelas para acampar, pero encontramos unos bonitos bungalows en el Camping Los Batanes que nos ofrecían todo lo que necesitábamos.

Cogimos un bungalow para 5 para que fuera independiente (no pareado), y tener tranquilidad de que no molestábamos si L lloraba por las noches, que en ese momento estaba con las muelas y pasaba algunas noches regular.

Como siempre, me informé un poco por internet para organizar las actividades del viaje. Me interesaba disfrutar de la naturaleza y tener tiempo para conectar y estar juntos sin nada más, así que los planes intentaron ser bastante relajados.

El primer día comimos por la zona y pasamos la tarde en la piscina del Camping que es enorme, con mucha sombra y rodeada de naturaleza. Muy recomendable. Después, nos preparamos y nos fuimos para el Mirador del Rey para cenar allí de picnic. Este plan lo había visto en algún blog, y estuvo bien, pero hay que decir que no es una zona muy preparada para picnic aunque las vistas bien merecen la pena.

Al día siguiente cogimos todos nuestros bártulos y nos fuimos a hacer la Ruta de la Senda del Pie de Enmedio. Según su descripción era circular, de dificultad baja y de 1 hora 50 minutos de duración rodeando varias lagunas. Yo pensé que habría alguna zona de baño entre medias y así podríamos descansar entre caminata y caminata pero la realidad fue muy distinta.

Teniendo en cuenta que hicimos la ruta con un niño de 3 años y una niña de 1 a la mochila, la dificultad no era tan baja y la duración era bastante más. Además no había ninguna zona de baño ni siquiera para pararte a descansar que no fuera el mismo camino, por lo que para niños tan pequeños no lo recomiendo.

A hizo la ruta entera y se ha quedado como algo que le recordamos cuando algo se le pone cuesta arriba, porque hizo un gran esfuerzo y lo consiguió. Aunque también es cierto que está acostumbrado a hacer pequeñas rutas de 1 hora andando.

Fue toda una aventura con dos momentos increíbles. El picnic que hicimos debajo de un nogal de más de 300 años a la orilla del río viejo y el baño que nos dimos en la laguna cuando terminamos. Siempre hay que quedarse con lo bueno 🙂 El resto del día lo dedicamos a jugar y bañarnos en los alrededores del camping.

El último día habíamos reservado una visita a la Cueva de Montesinos. Aquí hicimos la reserva y nos quedamos con ganas de hacer también la Quebrada del Toro, pero era mucha tela para los niños y siempre hay que dejarse algo para volver.

La Cueva de Montesinos sale nombrada en el Quijote y allí Cervantes escenificó una de las aventuras del hidalgo caballero. A había leído este cuento de Don Quijote de la Mancha y estaba muy emocionado de andar por las mismas tierras del caballero andante. Para llegar a la cueva hay una subida de unos 10 minutos que después de la ruta del día anterior fue pan comido.

Allí, el guía te acompaña a recorrer el interior y te cuenta la parte más técnica e histórica de la cueva, cómo se formó y qué usos ha tenido a lo largo de la historia y por último, la parte literaria descubriéndonos todos los elementos que describe Cervantes en la aventura de Don Quijote. A escuchaba súper atento y alucinó con todo lo visto y oído.

Para comer nos fuimos al Restaurante La Vega donde comimos estupendamente después de darnos un chapuzón en la laguna a la que tiene unas vistas espectaculares. Para recuperar, siesta, y para despedirnos, nos bañamos de nuevo en las lagunas de alrededor del camping. Esta vez nos acompañó una familia de patitos y L estaba emocionadísima de bañarse con ellos.

En definitiva un viaje de 10. Si te gusta la naturaleza y el agua, es tu lugar. Y para los niños, un sitio ideal.

Arantxa.

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